1) Cuando ha desarrollado así la virtud de la fuerza, [el bodhisattva] alcanza la concentración fijando los órganos intelectuales; pues el hombre cuya mente está distraída, [aunque posea la fuerza], permanece en las fauces de las pasiones.
2) [Al recogerse], aislando el cuerpo y la mente, se impide la distracción: por eso hay que abandonar el mundo y desechar las imaginaciones.
3) Si no se renuncia al mundo, es por apego [a uno mismo y a los suyos], por codicia de los bienes de aquí abajo; por eso, para rechazar este apego y esta codicia, el hombre sabio reflexionará:
4) «Es cuando posee plenamente la clarividencia, gracias a la concentración de la mente, que el santo destruye las pasiones». Busquemos primero la concentración de la mente que procede de la indiferencia, del desapego de las cosas del mundo.
5) ¿Cómo puede un ser perecedero apegarse a seres perecederos? Pues durante miles de existencias ya no verá aquello que ama,
6) Cuando no ve [lo que ama], [el amante] está triste, inquieto, y la concentración es imposible; cuando lo ha visto, no queda saciado, y el deseo, como antes, lo atormenta.
7) Deseoso de poseer aquello que ama, no ve las cosas tal como son: [pierde el sentido del bien y del mal], pierde el saludable temor [al pecado y al infierno], y la misma tristeza sigue consumiéndolo.
2) [Al recogerse], aislando el cuerpo y la mente, se impide la distracción: por eso hay que abandonar el mundo y desechar las imaginaciones.
3) Si no se renuncia al mundo, es por apego [a uno mismo y a los suyos], por codicia de los bienes de aquí abajo; por eso, para rechazar este apego y esta codicia, el hombre sabio reflexionará:
4) «Es cuando posee plenamente la clarividencia, gracias a la concentración de la mente, que el santo destruye las pasiones». Busquemos primero la concentración de la mente que procede de la indiferencia, del desapego de las cosas del mundo.
5) ¿Cómo puede un ser perecedero apegarse a seres perecederos? Pues durante miles de existencias ya no verá aquello que ama,
6) Cuando no ve [lo que ama], [el amante] está triste, inquieto, y la concentración es imposible; cuando lo ha visto, no queda saciado, y el deseo, como antes, lo atormenta.
7) Deseoso de poseer aquello que ama, no ve las cosas tal como son: [pierde el sentido del bien y del mal], pierde el saludable temor [al pecado y al infierno], y la misma tristeza sigue consumiéndolo.
8) Absorbido en su [amor], deja transcurrir en vano sus breves vidas; y es por un amigo perecedero que traiciona la Ley, [él,] que permanece.
9) Si el santo, viviendo entre los hombres del mundo, se comporta como ellos, se condena; si no se comporta como ellos, lo odian. ¿De qué sirve tratar con los hombres?
10) [Y aunque uno siguiera sus prácticas, nada se puede hacer con esos locos:] son mis amigos [cuando les conviene] y, enseguida, me odian; la ira les sirve de agradecimiento. ¡Ah!, ¡qué difíciles de satisfacer son los hombres del mundo!
11) Se irritan cuando se les da un buen consejo; incluso se oponen a que haga el bien; si hago el bien a pesar de ellos, se irritan y se condenan.
12) Envidian a quien está por encima de ellos, sienten celos de sus iguales, desprecian a quienes están por debajo; si se los alaba, se enorgullecen; si se los censura, odian. Nunca se obtiene de ellos ningún bien.
13) Si usted mismo, loco, trata con los hombres del mundo, necesariamente será en su perjuicio; cada uno exalta su propio mérito, rebaja al prójimo y habla con complacencia de los placeres del mundo.
14) Se perjudican mutuamente: [dos locos juntos,] una reunión de desgracias. Viviré solo: el cuerpo y la mente son felices en la soledad.
9) Si el santo, viviendo entre los hombres del mundo, se comporta como ellos, se condena; si no se comporta como ellos, lo odian. ¿De qué sirve tratar con los hombres?
10) [Y aunque uno siguiera sus prácticas, nada se puede hacer con esos locos:] son mis amigos [cuando les conviene] y, enseguida, me odian; la ira les sirve de agradecimiento. ¡Ah!, ¡qué difíciles de satisfacer son los hombres del mundo!
11) Se irritan cuando se les da un buen consejo; incluso se oponen a que haga el bien; si hago el bien a pesar de ellos, se irritan y se condenan.
12) Envidian a quien está por encima de ellos, sienten celos de sus iguales, desprecian a quienes están por debajo; si se los alaba, se enorgullecen; si se los censura, odian. Nunca se obtiene de ellos ningún bien.
13) Si usted mismo, loco, trata con los hombres del mundo, necesariamente será en su perjuicio; cada uno exalta su propio mérito, rebaja al prójimo y habla con complacencia de los placeres del mundo.
14) Se perjudican mutuamente: [dos locos juntos,] una reunión de desgracias. Viviré solo: el cuerpo y la mente son felices en la soledad.
15) El sabio debe huir de los necios. Si por casualidad se encuentra con un necio, se lo gana con maneras amables, no con la intención de entablar amistad, sino con la indiferencia de un hombre virtuoso.
16) Como la abeja toma la miel de las flores, solo tomaré lo que sea útil para la Ley. Como la luna nueva, dondequiera que esté, no tendré trato con los hombres.
17) Si te complaces pensando en riquezas, honores y popularidad, ¡qué espanto cuando la muerte, inevitable para los mortales, venga a sorprenderte!
18) Ignorante de la verdadera felicidad, sea cual sea el objeto en que el alma busque el placer, he aquí que el placer se ha convertido en un dolor mil veces mayor.
19) Si eres sabio, ¡no desees el placer! El deseo engendra espanto. Si el placer se presenta por sí solo, reúne toda tu firmeza y claridad de juicio.
16) Como la abeja toma la miel de las flores, solo tomaré lo que sea útil para la Ley. Como la luna nueva, dondequiera que esté, no tendré trato con los hombres.
17) Si te complaces pensando en riquezas, honores y popularidad, ¡qué espanto cuando la muerte, inevitable para los mortales, venga a sorprenderte!
18) Ignorante de la verdadera felicidad, sea cual sea el objeto en que el alma busque el placer, he aquí que el placer se ha convertido en un dolor mil veces mayor.
19) Si eres sabio, ¡no desees el placer! El deseo engendra espanto. Si el placer se presenta por sí solo, reúne toda tu firmeza y claridad de juicio.