Bhāradvāja, un rico brahmán agricultor, celebraba la fiesta de la cosecha cuando el Bienaventurado llegó, con su cuenco de mendicante en la mano, a pedir alimento.
Algunas personas le rindieron homenaje, pero el brahmán se enojó y dijo: «Oh, samana, más te valdría ponerte a trabajar en vez de mendigar. Yo aro y siembro, y después de arar y sembrar, como. Si hicieras lo mismo, tú también tendrías qué comer».
El Tathâgata le respondió: «Oh, brahmán, yo también aro y siembro, y después de arar y sembrar, como».
«¿Pretendes ser agricultor?», replicó el brahmán. «¿Dónde están tus bueyes? ¿Dónde están las semillas y el arado?».
El Bienaventurado dijo: «La fe es la semilla que siembro; las buenas acciones son la lluvia que la hace fructificar; la sabiduría y la modestia son el arado; mi mente sostiene las riendas; me aferro al mango de la ley; el celo es el aguijón que uso, y el esfuerzo es mi buey de tiro. Este arado se utiliza para destruir la mala hierba de la ilusión. La cosecha que produce es el fruto inmortal del Nirvâna, y así todo sufrimiento llega a su fin».
Entonces el brahmán sirvió leche de arroz en un cuenco de oro y se la ofreció al Bienaventurado, diciendo: «Que el Maestro de los hombres pruebe la leche de arroz, pues el venerable Gotama realiza una labor que da el fruto de la inmortalidad».
Algunas personas le rindieron homenaje, pero el brahmán se enojó y dijo: «Oh, samana, más te valdría ponerte a trabajar en vez de mendigar. Yo aro y siembro, y después de arar y sembrar, como. Si hicieras lo mismo, tú también tendrías qué comer».
El Tathâgata le respondió: «Oh, brahmán, yo también aro y siembro, y después de arar y sembrar, como».
«¿Pretendes ser agricultor?», replicó el brahmán. «¿Dónde están tus bueyes? ¿Dónde están las semillas y el arado?».
El Bienaventurado dijo: «La fe es la semilla que siembro; las buenas acciones son la lluvia que la hace fructificar; la sabiduría y la modestia son el arado; mi mente sostiene las riendas; me aferro al mango de la ley; el celo es el aguijón que uso, y el esfuerzo es mi buey de tiro. Este arado se utiliza para destruir la mala hierba de la ilusión. La cosecha que produce es el fruto inmortal del Nirvâna, y así todo sufrimiento llega a su fin».
Entonces el brahmán sirvió leche de arroz en un cuenco de oro y se la ofreció al Bienaventurado, diciendo: «Que el Maestro de los hombres pruebe la leche de arroz, pues el venerable Gotama realiza una labor que da el fruto de la inmortalidad».