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Extracto
Ahora bien, el arroyo, enturbiado por el paso de las ruedas y vuelto lodoso, corría; pero cuando Ānanda se acercó, sus aguas estaban limpias y claras, sin la menor turbiedad. Y pensó: «¡Qué maravillas! ¡Qué admirable poder y fuerza los del Tathâgata!»
Fuente El Evangelio de Buda, XCV, §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según el Evangelio de Buda, el arroyo que las ruedas de los carros habían enlodado corre limpio cuando Ānanda, el discípulo del Buda (el Tathâgata, «el que así ha venido»), va a sacar agua para su maestro: la presencia apacible del Buda deja que el enturbiamiento se asiente. Hoy, cuando tu mente esté agitada, no remuevas más el agua: espera un momento en silencio, respira y deja que la claridad vuelva por sí sola.
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