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Lección 90

Repaso (79 y 80)

Para este repaso usaremos estas ideas:

[79] Que reconozca el problema para que pueda ser resuelto.

Que me dé cuenta hoy de que el problema es siempre alguna forma de rencor que querría acariciar. Que comprenda también que la solución es siempre un milagro con el cual dejo que el rencor sea reemplazado. Hoy querría recordar la simplicidad de la salvación reforzando la lección de que hay un problema y una solución. El problema es un rencor; la solución es un milagro. E invito a la solución a venir a mí por medio de mi perdón del rencor, y de mi bienvenida al milagro que ocupa su lugar.

Podrían hacerse aplicaciones específicas de esta idea en estas formas:

Esto me presenta un problema que querría que se resolviera.

El milagro que hay detrás de este rencor lo resolverá por mí.

La respuesta a este problema es el milagro que encubre.

[80] Que reconozca que mis problemas han sido resueltos.

Sólo parece que tengo problemas porque estoy haciendo mal uso del tiempo. Creo que el problema viene primero, y que debe transcurrir tiempo antes de que pueda resolverse. No veo el problema y la respuesta como simultáneos en su ocurrencia. Eso se debe a que todavía no me doy cuenta de que Dios ha colocado la respuesta junto con el problema, de modo que no puedan ser separados por el tiempo. El Espíritu Santo me enseñará esto, si Lo dejo. Y comprenderé que es imposible que yo pueda tener un problema que no haya sido ya resuelto.

Estas formas de la idea serán útiles para aplicaciones específicas:

No necesito esperar a que esto se resuelva.

La respuesta a este problema ya se me ha dado, si quiero aceptarla.

El tiempo no puede separar este problema de su solución.

✨ Resumen y puesta en práctica

El último repaso del primer ciclo te devuelve a la sabiduría más práctica: reconoce el verdadero problema (79) y reconoce que ya está resuelto (80). Es la conclusión del gran arco que comenzó en la lección 61. Partiste de « Soy la luz del mundo » para llegar a « Mis problemas han sido resueltos ». El viaje está completo, no porque hayas recorrido un camino exterior, sino porque has aprendido a ver lo que siempre ha sido verdad.

El problema es siempre un rencor (79). La solución es siempre un milagro (80). Solo hay un problema y una sola solución. Una vez que has comprendido esto, eres libre. La razón por la que pareces tener problemas es que crees que el tiempo separa el problema de su solución. Dios puso la respuesta con el problema, simultáneamente. El tiempo no puede separarlos. Repasar estas dos lecciones juntas es ejercitarte en la simultaneidad de la solución: no tienes que esperar.

Este repaso concluye los diez días de repaso de las lecciones 61 a 80. Ahora tienes una base sólida para abordar las lecciones 91 a 110, que constituyen la tercera parte del lote 2. Las lecciones 91-110 explorarán temas más profundos: la visión y la luz (91-92), la alegría y la paz (93-94), la unidad del Ser (95-96), el espíritu puro (97-98), el papel en el plan de Dios (99-100), y la felicidad (101-110). Estás preparado.

Hoy, usa estas formas concretas: « Esto me presenta un problema que quisiera ver resuelto. El milagro detrás de este rencor lo resolverá por mí. » Y: « No necesito esperar para que esto se resuelva. La respuesta a este problema ya me ha sido dada, si quiero aceptarla. El tiempo no puede separar este problema de su solución. » Toma un problema que creías sin resolver y aplícale esta verdad ahora.

El problema y la solución llegan juntos. Nunca has tenido que esperar.

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