La idea de hoy no describe la manera en que te ves a ti mismo ahora. Describe, sin embargo, lo que la visión te mostrará. Es difícil para cualquiera que piense que está en este mundo creer esto de sí mismo. Sin embargo, la razón por la que piensa que está en este mundo es porque no lo cree.
Creerás que eres parte del lugar donde piensas que estás. Eso se debe a que te rodeas del entorno que quieres. Y lo quieres para proteger la imagen de ti mismo que has hecho. La imagen forma parte de él. Lo que ves mientras crees estar en él se ve a través de los ojos de la imagen. No es visión. Las imágenes no pueden ver.
La idea de hoy presenta una visión muy diferente de ti mismo. Al establecer tu Fuente establece tu Identidad, y te describe tal como debes ser en verdad. Utilizaremos una clase de aplicación algo diferente para la idea de hoy, porque el énfasis de hoy está en el que percibe, más que en lo que percibe.
Para cada uno de los tres períodos de práctica de cinco minutos de hoy, comienza repitiéndote la idea de hoy, y luego cierra los ojos y busca en tu mente las diversas clases de términos descriptivos con los que te ves a ti mismo. Incluye todos los atributos basados en el ego que te atribuyes, positivos o negativos, deseables o indeseables, grandiosos o rebajados. Todos ellos son igualmente irreales porque no te miras a ti mismo con los ojos de la santidad.
En la primera parte del período de búsqueda mental, probablemente enfatizarás lo que consideras los aspectos más negativos de tu percepción de ti mismo. Hacia la última parte del período de ejercicio, sin embargo, bien pueden cruzar tu mente términos descriptivos más inflados. Procura reconocer que la dirección de tus fantasías acerca de ti mismo no importa. Las ilusiones no tienen dirección en la realidad. Simplemente no son verdaderas.
Una lista adecuada, sin selección previa, para aplicar la idea de hoy podría ser la siguiente:
Me veo a mí mismo como alguien a quien se le impone.
Me veo a mí mismo como deprimido.
Me veo a mí mismo como un fracasado.
Me veo a mí mismo como en peligro.
Me veo a mí mismo como indefenso.
Me veo a mí mismo como victorioso.
Me veo a mí mismo como perdedor.
Me veo a mí mismo como caritativo.
Me veo a mí mismo como virtuoso.
No debes pensar en estos términos de manera abstracta. Se te ocurrirán a medida que cruzan tu mente diversas situaciones, personalidades y sucesos en los que figuras. Toma cualquier situación específica que se te ocurra, identifica el término o los términos descriptivos que consideres aplicables a tus reacciones ante esa situación, y úsalos al aplicar la idea de hoy. Después de nombrar cada uno, añade:
Pero mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
Durante los períodos de ejercicio más largos, probablemente habrá intervalos en los que no se te ocurra nada específico. No te esfuerces por pensar en cosas específicas para llenar el intervalo, sino simplemente relájate y repite lentamente la idea de hoy hasta que se te ocurra algo. Aunque no debe omitirse en los ejercicios nada de lo que se te ocurra, nada debe sacarse a la fuerza. No deben usarse ni la fuerza ni la discriminación.
Con la mayor frecuencia posible durante el día, toma un atributo o atributos específicos que te estés atribuyendo en ese momento, y aplícales la idea de hoy, añadiendo la idea a cada uno de ellos en la forma indicada arriba. Si no se te ocurre nada en particular, limítate a repetirte la idea, con los ojos cerrados.
✨ Resumen y puesta en práctica
Eres mucho más de lo que crees ser: tu mente es parte de Dios.
Esta lección. no describe la manera en que te ves ahora. Describe lo que la visión te mostrará. « Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo. » Es difícil de creer cuando se piensa que se está en este mundo, pero la razón por la que piensas que estás en este mundo es justamente que no crees esto. Tu percepción de ti mismo es el velo que oculta tu verdadera identidad.
Crees que formas parte de donde piensas estar. Te rodeas del entorno que quieres, para proteger la imagen de ti mismo que has fabricado. Pero esa imagen no puede ver. Las imágenes no pueden ver. La idea de hoy presenta una visión muy diferente de ti mismo. Al establecer tu Fuente, establece tu Identidad verdadera. No eres este cuerpo, no eres esta historia, eres mucho más grande que todo lo que has imaginado.
Tres períodos de cinco minutos: empieza repitiendo la idea, luego cierra los ojos y busca en tu mente todos los términos que describen cómo te ves. Cualidades positivas o negativas, deseables o indeseables, grandiosas o degradantes. Todas son igualmente irreales, porque no te miras con los ojos de la santidad. Incluso los términos orgullosos que surgen hacia el final no son más que ilusiones. Las ilusiones no tienen dirección.
Puesta en práctica:
Tres veces hoy, tómate cinco minutos. Repite: « Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo. » Luego enumera todas las maneras en que te ves, y para cada una, recuerda que no es la verdad sobre ti. Deja que la santidad silenciosa ocupe el lugar de esas imágenes.
Eres santo, no porque lo merezcas, sino porque es la verdad de lo que eres desde siempre.
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