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Lección 349

Hoy dejo que la visión de Cristo mire Todas las cosas por mí y no las juzgue, sino que dé A cada una un milagro de amor en su lugar.

Así quiero liberar todas las cosas que veo y darles la libertad que busco. Pues así obedezco la ley del amor y doy lo que quiero hallar y hacer mío. Se me dará porque lo he elegido como el regalo que quiero dar. Padre, Tus dones son míos. Cada uno que acepto me da un milagro para dar. Y dando como querría recibir, aprendo que Tus milagros sanadores me pertenecen.

Nuestro Padre conoce nuestras necesidades. Nos da gracia para satisfacerlas todas. Y así confiamos en Él para que nos envíe milagros que bendigan al mundo y sanen nuestras mentes mientras regresamos a Él.

✨ Resumen y puesta en práctica

Deja que la visión de Cristo mire todas las cosas por ti hoy.

Hoy, deja que la visión de Cristo mire todas las cosas por ti sin juzgarlas, dando a cada una un milagro de amor. Así liberas todas las cosas que ves y les das la libertad que buscas. Pues así obedeces la ley del amor, dando lo que quieres encontrar y hacer tuyo. Eso te será dado porque lo has elegido como el don que quieres hacer. Los milagros curadores de Dios te pertenecen.

La enseñanza esencial es que puedes delegar tu visión. No estás obligado a ver con tus ojos limitados. Puedes elegir ver con los ojos de Cristo. Esta visión no juzga, bendice. No condena, cura. No ve el pecado, ve la llamada al amor. Al dejar que Cristo vea por ti, recibes Su paz y la compartes. Cada cosa que ves con Él se convierte en una ocasión de milagro.

Esta lección es la aplicación concreta de todo lo que has aprendido sobre la visión de Cristo. Has aprendido que la visión de Cristo está disponible, que ve la inocencia, que trae la paz. Aquí pasas de la teoría a la práctica: dejas activamente que Cristo mire a través de tus ojos. Las lecciones anteriores te prepararon para este soltar de tu propia visión. Ahora experimentas lo que es ver con los ojos del Amor.

Para poner en práctica esta lección, cada vez que mires algo hoy, haz una pausa y di: "Cristo, mira esto por mí. Dale un milagro de amor." Luego mira con una conciencia nueva. Verás que tu percepción cambia. Las cosas que juzgabas se vuelven neutras, luego hermosas. Las personas que condenabas se vuelven hermanos. El mundo se vuelve suave y luminoso. Es la visión de Cristo en acción. Practícala cada vez que puedas.

Deja que Cristo vea por ti hoy. Su visión es curación, paz y milagro. Y es tuya.

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