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Lección 343

No se me pide que haga un sacrificio Para hallar la misericordia y la paz de Dios.

El fin del sufrimiento no puede ser pérdida. El regalo de todo no puede ser sino ganancia. Tú solo das. Nunca quitas. Y me creaste para ser como Tú, así que el sacrificio se vuelve imposible para mí como para Ti. Yo también debo dar, y así todas las cosas me son dadas por siempre jamás. Tal como fui creado, permanezco. Tu Hijo no puede hacer sacrificio alguno, pues debe estar completo, teniendo la función de completarTe. Estoy completo porque soy Tu Hijo. No puedo perder, pues solo puedo dar. Y todo es mío eternamente.

La misericordia y la paz de Dios son gratuitas. La salvación no tiene costo. Es un regalo que debe darse y recibirse libremente, y es esto lo que queremos aprender hoy.

✨ Resumen y puesta en práctica

No se te pide que hagas un sacrificio para encontrar la paz de Dios.

El fin del sufrimiento no puede ser una pérdida. El don de todo no puede ser sino una ganancia. Dios solo da; nunca toma. Y Él te creó para que fueras semejante a Él, de modo que el sacrificio es tan imposible para ti como para Él. Tú también debes dar. Así todas las cosas te son dadas eternamente. Eres completo porque eres el Hijo de Dios. No puedes perder, pues solo puedes dar, y todo es tuyo.

La idea central es que el sacrificio es un concepto del ego, no de Dios. El ego te dice que para ganar algo, debes perder otra cosa. Que para ser espiritual, debes renunciar a los placeres del mundo. Que para ser amado, debes sacrificarte. Eso es completamente falso. Dios no pide ningún sacrificio. Su misericordia y Su paz son gratuitas. La salvación no tiene costo. Es un don libremente dado y libremente recibido. Nada hay que perder, todo hay que ganar.

Esta lección es la buena noticia que necesitabas. Las lecciones anteriores hablaron de renunciar al miedo, de hacer el "sacrificio" del miedo. Pero no es un sacrificio en el sentido de que pierdas algo real. Las lecciones anteriores te prepararon para comprender que el miedo no es real, que no pierdes nada al abandonarlo. Aquí recibes la plena confirmación: el sacrificio es imposible en la realidad de Dios. No tienes nada que perder, jamás.

Para vivir esta lección hoy, abandona todo pensamiento de sacrificio. Si te sorprendes pensando que seguir a Dios te cuesta algo, o que el perdón te priva de algo, corrige ese pensamiento de inmediato. Di: "No se me pide que haga un sacrificio. El don de Dios es gratuito." Luego actúa con generosidad, pues sabes que dar no es perder. Da de tu tiempo, de tu atención, de tu amor. Verás que cuanto más das, más recibes.

Dios no pide ningún sacrificio. Su paz es gratuita. Abre simplemente tu corazón y recíbela sin temor.

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