Nadie desea dolor. Pero puede pensar que el dolor es placer. Nadie evitaría su felicidad. Pero puede pensar que la alegría es dolorosa, amenazante y peligrosa. Todos recibirán lo que piden. Pero puede estar muy confundido acerca de las cosas que quiere; del estado que quisiera alcanzar. ¿Qué puede, pues, pedir que quiera cuando lo reciba? Ha pedido lo que lo asustará y le traerá sufrimiento. Resolvamos hoy pedir lo que realmente queremos, y solo eso, para pasar este día sin miedo, sin confundir el dolor con la alegría ni el miedo con el amor.
Padre, este es Tu día. Es un día en el que no quiero hacer nada por mí mismo, sino oír Tu Voz en todo lo que hago; pidiendo solo lo que Tú me ofreces, aceptando solo los Pensamientos que compartes conmigo.
✨ Resumen y puesta en práctica
Recibirás todo lo que pidas: entonces pide bien.
Nadie desea el dolor. Pero se puede pensar que el dolor es un placer. Nadie evita su felicidad. Pero se puede pensar que la alegría es dolorosa y peligrosa. Cada uno recibe lo que pide, pero se puede uno equivocar acerca de lo que realmente quiere. Muchos piden lo que les asusta y les trae sufrimiento. Hoy, sé resuelto en pedir lo que realmente quieres, y solo eso.
La enseñanza profunda es que la ley del universo es simple: recibes lo que pides. Pero el problema es que no siempre sabes lo que realmente pides. A veces pides la paz exteriormente, pero interiormente pides la guerra, porque crees que la guerra te protegerá. A veces pides el amor, pero pides el miedo, porque el amor te parece demasiado vulnerable. El trabajo de estas lecciones es purificar tu deseo para que pidas lo que realmente quieres.
Esta lección te advierte contra los deseos inconscientes. Puedes creer querer una cosa y querer otra. Las lecciones anteriores te ayudaron a purificar tu percepción y a alinear tu voluntad con la de Dios. Aquí aplicas esa purificación a tus peticiones. Al pedir solo lo que Dios te ofrece, al aceptar solo los Pensamientos que Él comparte contigo, estás seguro de pedir lo que realmente es bueno para ti.
Concretamente, hoy, antes de pedir cualquier cosa, tómate un instante para conectar con Dios. Di: "Padre, este es Tu día. No quiero hacer nada por mí mismo. Guía mis peticiones." Luego pide solo lo que sientas que está de acuerdo con Su Voluntad. Verás que tus peticiones se vuelven más simples, más puras. Y recibirás exactamente lo que necesitas. No lo que el ego cree querer, sino lo que tu corazón desea de verdad.
Recibes todo lo que pides. Purifica tus peticiones hoy, y recibirás la paz que realmente buscas.
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