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Lección 335

Elijo ver la impecabilidad de mi hermano.

El perdón es una elección. Nunca veo a mi hermano tal como es, pues eso está muy por encima de la percepción. Lo que veo en él es meramente lo que deseo ver, porque representa lo que quiero que sea la verdad. Es solo a esto a lo que respondo, por mucho que parezca impulsado por sucesos externos. Elijo ver lo que quiero mirar, y esto veo, y solo esto. La impecabilidad de mi hermano me muestra que quiero mirar la mía propia. Y la veré, habiendo elegido contemplar a mi hermano a su santa luz.

¿Qué podría restituirme Tu recuerdo sino ver la impecabilidad de mi hermano? Su santidad me recuerda que fue creado uno conmigo y semejante a mí. En él hallo mi Ser, y en Tu Hijo hallo también el recuerdo de Ti.

✨ Resumen y puesta en práctica

Eliges ver la impecabilidad de tu hermano, y la tuya con ella.

El perdón es una elección. Nunca ves a tu hermano tal como es en realidad, pues eso está muy por encima de la percepción. Lo que ves en él es simplemente lo que deseas ver, porque representa lo que quieres como verdad. Solo a eso respondes, sean cuales sean los acontecimientos exteriores. Eliges ver lo que quieres mirar, y eso es lo que ves, y solo eso. La impecabilidad de tu hermano te muestra que quieres contemplar la tuya.

La enseñanza profunda es que la visión es una elección activa, no una recepción pasiva. No estás a merced de lo que ves. Tú decides lo que quieres ver. En cada instante, eliges entre ver el pecado o ver la inocencia. Ver la impecabilidad de tu hermano es hacer un acto de visión liberador. Es negarse a dar realidad a sus errores. Es reconocer en él al Hijo de Dios que tú también eres. Al ver su inocencia, declaras la tuya.

Esta lección es la aplicación práctica de toda la enseñanza sobre la percepción. Sabes ahora que la percepción sigue al juicio, que ves lo que eliges ver. Aquí haces la elección consciente de ver la impecabilidad. No de ignorar las apariencias, sino de mirar más allá. Las lecciones anteriores te prepararon para esta elección mostrándote que la inocencia es la única realidad. Hoy pones este conocimiento en acción posando una mirada nueva sobre cada hermano.

Concretamente, hoy, con cada persona que encuentres, haz la elección consciente de ver su impecabilidad. Aunque su comportamiento te parezca reprochable, aunque te haya herido, elige ver más allá. Di en tu corazón: "Elijo ver la impecabilidad de mi hermano." Verás entonces cambiar tu propia percepción. La persona ante ti se volverá más suave, más luminosa. Y tú mismo te sentirás más ligero, más libre. Pues al ver la inocencia en el otro, liberas la tuya.

Al ver la impecabilidad de tu hermano, ves la tuya. Y en esta visión, ambos son libres.

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