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Lección 332

El miedo ata al mundo. El perdón lo libera.

El ego hace ilusiones. La verdad deshace sus sueños malignos haciéndolos desvanecerse con su luz. La verdad nunca ataca. Simplemente es. Y por Su Presencia la mente es traída de vuelta de las fantasías, despertando a lo Real. El perdón invita a esta Presencia a entrar y ocupar su legítimo lugar dentro de la mente. Sin perdón, la mente está encadenada, creyendo en su propia futilidad. Pero con el perdón la luz brilla a través del sueño de oscuridad, ofreciéndole esperanza y dándole los medios para realizar la libertad que es su herencia.

No queremos atar de nuevo al mundo hoy. El miedo lo mantiene prisionero. Y sin embargo Tu Amor nos ha dado los medios para liberarlo. Padre, queremos liberarlo ahora. Pues al ofrecer libertad, se nos da. Y no queremos permanecer prisioneros, mientras Tú nos tiendes nuestra libertad.

✨ Resumen y puesta en práctica

El miedo ata al mundo, el perdón lo hace libre: elige la llave.

El ego hace las ilusiones. La verdad deshace sus malos sueños disipándolos con su luz. La verdad nunca ataca; es, simplemente. Y por su presencia, la mente es llamada de vuelta de sus fantasías y despierta a lo real. El perdón invita a esta presencia a entrar y a ocupar su justo lugar en la mente. Sin el perdón, la mente está encadenada, creyendo en su propia futilidad. Pero con el perdón, la luz brilla a través del sueño de oscuridad.

La enseñanza esencial es que el miedo y el perdón son las dos únicas opciones que tienes. El miedo ata, el perdón libera. El miedo crea cadenas; el perdón las disuelve. El mundo que ves es o bien un mundo atado por el miedo, o bien un mundo liberado por el perdón. Eliges a cada instante entre uno y otro. El miedo te dice que el mundo es peligroso y que debes protegerte. El perdón te dice que el mundo es inocente y que puedes abrirte.

Esta lección resume la oposición fundamental entre el miedo y el amor que atraviesa toda la enseñanza. Cada lección anterior fue una invitación a elegir el amor en lugar del miedo. Aquí ves las consecuencias concretas de esa elección: el miedo aprisiona, el perdón libera. Al ofrecer la libertad al mundo, te haces libre tú mismo. Pues dar y recibir son uno: al liberar al mundo con tu perdón, eres liberado.

Para poner en práctica esta lección, hoy, sé consciente de los momentos en que atas al mundo con el miedo y de aquellos en que lo liberas con el perdón. Cuando juzgas, atas. Cuando condenas, encarcelas. Cuando perdonas, liberas. Elige conscientemente perdonar cada vez que se presente el miedo. Di: "No quiero atar de nuevo al mundo. Elijo el perdón y la libertad." Verás el mundo a tu alrededor aligerarse, como si cayera una presión. Es la libertad que regresa.

El miedo te ata, el perdón libera. Tienes la llave en la mano. Abre la puerta hoy.

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