El Hijo de Dios es ilimitado. No hay límites a su fuerza, su paz, su alegría, ni a ningún atributo que su Padre le dio en su creación. Lo que quiere con su Creador y Redentor tiene que cumplirse. Su santa voluntad nunca puede ser negada, porque su Padre brilla sobre su mente y pone ante ella toda la fuerza y el amor de la tierra y del Cielo. Yo soy aquel a quien todo esto es dado. Yo soy aquel en quien mora el poder de la Voluntad de mi Padre.
Tu Voluntad puede hacer todas las cosas en mí, y luego extenderse a todo el mundo también a través de mí. No hay límite para Tu Voluntad. Y por eso todo poder ha sido dado a Tu Hijo.
¿Qué es la Creación?
La Creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, infinitos en número y por doquier sin límite alguno. Solo el Amor crea, y solo a semejanza de Sí Mismo. Nunca hubo un tiempo en que todo lo que Él creó no estuviera allí. Ni habrá un tiempo en que algo de lo que Él creó sufra dolor alguno.
Por siempre jamás los Pensamientos de Dios son exactamente como fueron y como son, inmutables a través del tiempo y después de que el tiempo haya terminado. A los Pensamientos de Dios se les da todo el poder que tiene su propio Creador. Pues Él quiere añadir al Amor por Su extensión.
Así Su Hijo comparte la creación y por lo tanto debe compartir el poder de crear. Lo que Dios ha querido que sea uno para siempre seguirá siendo uno cuando el tiempo haya terminado; y no será cambiado a lo largo del curso del tiempo, permaneciendo tal como era antes de que comenzara el pensamiento del tiempo.
La Creación es lo opuesto de todas las ilusiones, pues la Creación es la verdad. La Creación es el santo Hijo de Dios, pues en la Creación Su Voluntad es completa en todos los aspectos, haciendo de cada parte un recipiente del todo. Su unidad está garantizada para siempre como inviolada; mantenida para siempre dentro de Su santa Voluntad más allá de toda posibilidad de daño, de separación, de imperfección y de cualquier mancha sobre su impecabilidad. Nosotros somos la creación; nosotros, los Hijos de Dios.
Parecemos ser discretos e inconscientes de nuestra unidad eterna con Él. Sin embargo, detrás de todas nuestras dudas, más allá de todos nuestros miedos, sigue habiendo certeza. Pues el Amor permanece con todo Su Pensamiento, siendo Su seguridad la de Ellos. El recuerdo de Dios está en nuestras santas mentes, que conocen su unidad y su unión con su Creador. Que nuestra función sea solo dejar que este recuerdo regrese, solo dejar que la Voluntad de Dios se cumpla en la tierra, solo ser restituidos a la cordura y ser únicamente tal como Dios nos creó.
Nuestro Padre nos llama. Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en el Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya santidad comparte Su propia creación; Cuya santidad sigue siendo parte de nosotros.
✨ Resumen y puesta en práctica
Tu Padre te da todo poder: eres ilimitado.
El Hijo de Dios es ilimitado. No hay límites a su fuerza, a su paz, a su alegría, ni a ninguno de los atributos que su Padre le dio en su creación. Lo que quiere con su Creador y Redentor debe cumplirse. Su santa voluntad nunca puede ser negada, porque su Padre brilla sobre su mente y deposita ante él toda la fuerza y todo el amor en la tierra y en el Cielo. Eres aquel a quien todo esto le es dado.
La verdad fundamental es que no eres débil y limitado como el mundo querría hacerte creer. El poder que se te da no es el poder del mundo (dominación, control, fuerza bruta). Es el poder de Dios mismo: el poder de crear, de amar, de ser. Es un poder que nunca se ejerce sobre los demás sino con los demás. Es el poder de la verdad sobre la ilusión, del amor sobre el miedo. Este poder está en ti ahora, esperando ser reconocido.
Esta lección es el fundamento de toda la enseñanza sobre la identidad. Si has venido para la salvación del mundo, si eres los medios y el fin, es porque todo poder te ha sido dado. Las lecciones anteriores te prepararon para recibir esta verdad liberándote de las falsas creencias sobre tu pequeñez. No eres un gusano de la tierra; eres un dios que se ignora. El poder de la Voluntad de Dios mora en ti, listo para extenderse al mundo entero a través de ti.
Para vivir esta lección, toma conciencia hoy del poder que es tuyo. Cuando te enfrentes a un desafío, no te sientas impotente. Dite: "Mi Padre me da todo poder. Puedo afrontar esto con Su fuerza." No confundas el poder con la fuerza física o la influencia social. El poder de Dios es la capacidad de permanecer en paz en medio del caos, de amar en medio del odio, de perdonar en medio del ataque. Es ese poder el que es tuyo hoy. Úsalo bendiciendo al mundo.
El poder de Dios está en ti. No hay límite a lo que puedes ser y hacer con Él. Acepta tu herencia.
Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias
Me inscribo gratis →