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Lección 296

El Espíritu Santo habla hoy a través de mí.

El Espíritu Santo necesita hoy mi voz, para que todo el mundo escuche Tu Voz y oiga Tu Palabra a través de mí. Estoy resuelto a dejar que hables a través de mí, pues no quiero usar más palabras que las Tuyas ni tener pensamientos que estén aparte de los Tuyos, pues solo los Tuyos son verdaderos. Quiero ser Salvador del mundo que hice. Pues habiéndolo condenado, quiero liberarlo para hallar escape y oír la Palabra que Tu santa Voz me hablará hoy.

Hoy enseñamos lo que queremos aprender, y solo eso. Y así nuestra meta de aprendizaje se vuelve una meta sin conflicto, de fácil alcance y pronto logro. ¡Con qué alegría viene el Espíritu Santo a rescatarnos del infierno cuando permitimos que Su Enseñanza persuada al mundo, a través de nosotros, de buscar y hallar el camino fácil hacia Dios!

✨ Resumen y puesta en práctica

El Espíritu Santo habla a través de ti hoy.

Después de haber ofrecido tus ojos (lección 295), esta lección te invita a ofrecer también tu voz. En el currículo, es el siguiente paso del don de ti mismo. El Espíritu Santo necesita tu voz hoy para que el mundo entero escuche la Voz de Dios y oiga Su Palabra a través de ti. Estás resuelto a dejar que Dios hable a través de ti, pues no quieres usar otras palabras que las Suyas, ni tener pensamientos que estén aparte de los Suyos. Solo los Suyos son verdaderos.

La idea central es que quieres ser el salvador del mundo que hiciste: habiéndolo condenado con tus juicios, ahora quieres hacerlo libre. Hoy enseñas lo que quieres aprender, y solo eso. Tu meta de aprendizaje se vuelve sin conflicto, fácil de alcanzar. Con cuánta alegría viene el Espíritu Santo a rescatarte del infierno cuando permites que Su enseñanza persuada al mundo, a través de ti, de buscar y encontrar el camino fácil que lleva a Dios.

Esta lección prepara las lecciones finales 297-300 sobre el perdón, el amor y la santidad. Hace eco de la lección 275 (la Voz curadora de Dios) y de la lección 276 (la Palabra de Dios me es dada para decir). Ofrecer tu voz al Espíritu Santo es la culminación de todo el trabajo de comunicación: tus palabras ya no vienen del ego, sino que se convierten en canales para la verdad de Dios.

Para vivir esta lección hoy, antes de hablar, tómate un segundo para preguntar: "Espíritu Santo, ¿qué palabras quieres decir a través de mí?" Luego habla con confianza. No te preocupes por decir lo perfecto: confía en que vendrán las palabras justas. Si te sorprendes hablando con juicio o con miedo, detente y recéntrate. Ofrece tu voz de nuevo. Verás que tus palabras llevarán una paz y una sabiduría que no poseías por ti mismo. Te conviertes en un portavoz de Dios.

Tu voz puede ser la voz de Dios en el mundo. Cada palabra que dices puede llevar la paz, la curación y la verdad. Hoy, deja que el Espíritu Santo hable a través de ti. El mundo necesita oír lo que tienes que decir.

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