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Lección 294

Mi cuerpo es algo totalmente neutral.

Soy un Hijo de Dios. ¿Y puedo ser además otra cosa? ¿Creó Dios lo mortal y corruptible? ¿Qué uso tiene el amado Hijo de Dios para lo que debe morir? Y sin embargo, una cosa neutral no ve la muerte, pues allí no se invierten pensamientos de miedo, ni se le concede una burla del amor. Su neutralidad la protege mientras tiene un uso. Y después, sin propósito, se deja a un lado. No está enferma, ni vieja, ni herida. Solo carece de función, innecesaria y desechada. Que hoy no la vea más que así; de servicio por un tiempo y apta para servir, para conservar su utilidad mientras pueda servir, y luego ser reemplazada por un bien mayor.

Mi cuerpo, Padre, no puede ser Tu Hijo. Y lo que no ha sido creado no puede ser pecaminoso ni impecable; ni bueno ni malo. Déjame, pues, usar este sueño para ayudar a Tu plan de que despertemos de todos los sueños que hicimos.

✨ Resumen y puesta en práctica

Tu cuerpo es una herramienta neutra: no le des más importancia.

Después de haber superado el miedo (lección 293), esta lección te da una perspectiva liberadora sobre el cuerpo. En el currículo, es una aclaración importante cuando te acercas al final. Eres un Hijo de Dios. ¿Puedes ser también otra cosa? ¿Creó Dios lo mortal y lo corruptible? No. El cuerpo no es más que una cosa neutra, una herramienta temporal. Mientras es útil, su neutralidad lo protege. Después, sin función, se deja a un lado, ni enfermo ni viejo ni herido.

La idea central es que el cuerpo no es ni pecador ni impecable, ni bueno ni malo. No es tu hijo, como tampoco tú eres el suyo. Es simplemente un sueño que usas para ayudar al plan de Dios, que es despertarte de todos los sueños. No le concedas más importancia que a una herramienta. No lo temas, no lo adores, no lo combatas. Úsalo para servir, para comunicar, para amar, y cuando su utilidad termine, déjalo ir sin pesar.

Esta lección se inscribe en la preparación final (291-300). Prepara la lección 295 (el Espíritu Santo mira a través de mí) y las siguientes. Hace eco de la lección 248 (el sufrimiento no forma parte de mí), de la lección 250 (no te veas como limitado) y de la lección 277 (el Hijo de Dios no está atado por ninguna ley). El cuerpo recupera su justo lugar: un instrumento neutro, no una identidad.

Para poner esto en práctica hoy, cuando sientas una molestia corporal, cansancio o preocupación por tu salud, di: "Este cuerpo es una herramienta neutra. No soy yo. Lo uso por un tiempo, luego lo dejo ir." No descuides tu cuerpo: cuídalo como a una herramienta valiosa, pero deja de identificarte con él. No eres tu cuerpo. Eres el Hijo de Dios que usa un cuerpo por un tiempo, con un propósito sagrado.

Has pasado tanto tiempo creyendo que eras tu cuerpo. Pero eres mucho más que eso. El cuerpo es tu medio de comunicación, no tu morada. Tu morada está en Dios, eterna y libre.

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