Que hoy no sea Tu crítico, Señor, ni juzgue contra Ti. Que no intente interferir en Tu creación y distorsionarla en formas enfermizas. Que esté dispuesto a retirar mis deseos de su unidad y así dejar que sea tal como Tú la creaste. Pues así podré yo también reconocer mi Ser tal como Tú me creaste. En el Amor fui creado, y en el Amor permaneceré para siempre. ¿Qué puede asustarme cuando dejo que todas las cosas sean exactamente como son?
Que nuestra vista no sea hoy blasfema, ni atiendan nuestros oídos a lenguas mentirosas. Solo la realidad está libre de dolor. Solo la realidad está libre de pérdida. Solo la realidad está totalmente a salvo. Y es solo esto lo que buscamos hoy.
✨ Resumen y puesta en práctica
Deja que todas las cosas sean exactamente como son.
Después de haber sentido la paz en cada latido del corazón (lección 267), esta lección te enseña el arte más difícil: no cambiar nada. En el currículo, es una lección de soltar por completo. Pasas el tiempo intentando arreglar las cosas, corregir el mundo, mejorarte a ti mismo. Pero esta lección te pregunta: ¿y si lo dejaras? ¿Y si dejaras que todas las cosas fueran exactamente como son? No seas el crítico de Dios hoy, no juzgues Su creación.
La idea central es que no tienes que interferir con la creación de Dios. Estate solamente dispuesto a retirar tus deseos de su unidad, para dejarla ser tal como Dios la creó. Porque así podrás reconocer tu Ser tal como Dios te creó. En el amor fuiste creado, en el amor permanecerás para siempre. ¿Qué puede asustarte cuando dejas que todas las cosas sean exactamente como son? Solo la realidad está libre de dolor, de pérdida y de miedo.
Esta lección se inscribe en la continuidad de las lecciones 265-267 sobre la percepción correcta y la paz. Prepara las lecciones 269-270 sobre la visión de Cristo. Soltar la voluntad de cambiar las cosas es la culminación de la no-condena aprendida en la lección 243. Es una forma avanzada de confianza: no solo no juzgas, sino que ni siquiera intentas mejorar. Dejas que Dios sea Dios a través de todo.
Para poner esto en práctica hoy, cada vez que sientas la necesidad de corregir, arreglar o mejorar algo (o a alguien, incluido tú mismo), detente. Respira. Di: "Retiro mi deseo. Que esto sea exactamente como es." Esto no significa que te vuelvas pasivo, sino que actúas desde la aceptación, no desde la resistencia. Verás que las cosas se acomodan mucho mejor cuando dejas de forzar.
El mundo ya es perfecto en su fuente. Al dejar de querer cambiarlo, permites que su perfección se te revele. Suelta, y deja a Dios.
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