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Lección 237

Ahora quiero ser tal como Dios me creó.

Hoy aceptaré la verdad acerca de mí mismo. Me levantaré en gloria y permitiré que la luz en mí brille sobre el mundo a lo largo del día. Llevo al mundo las nuevas de salvación que oigo cuando Dios mi Padre me habla. Y contemplo el mundo que Cristo quiere que vea, consciente de que pone fin al amargo sueño de la muerte; consciente de que es la llamada de mi Padre para mí.

Cristo es mis ojos hoy, y Suyos son los oídos que escuchan hoy la Voz de Dios. Padre, vengo a Ti por medio de Aquel Que es Tu Hijo y también mi verdadero Ser. Amén.

✨ Resumen y puesta en práctica

Sé tal como Dios te creó, ahora.

Esta lección es una declaración de aceptación total de tu verdadera identidad. «Hoy aceptaré la verdad acerca de mí. Me levantaré en la gloria y permitiré que la luz que hay en mí ilumine el mundo durante todo el día». El movimiento es claro: levántate en la gloria. No una gloria que debas ganar o merecer, sino la que te pertenece de nacimiento. Y deja que esa luz brille por sí misma, sin esfuerzo, como el sol ilumina naturalmente. No tienes que decidir cómo iluminar el mundo: te basta con aceptar la verdad sobre ti mismo, y la luz irradia por sí sola. La verdad sobre ti mismo no es un concepto que analizar sino una realidad que encarnar.

La lección describe tu misión en el mundo: «Traigo al mundo la noticia de la salvación que oigo cuando mi Padre me habla. Y contemplo el mundo que Cristo querría que viera, consciente de que pone fin al amargo sueño de la muerte; consciente de que es la Llamada que mi Padre me hace». La salvación no es una doctrina que prediques, sino una noticia que llevas por tu simple presencia.

La conclusión es magnífica: «Cristo es mis ojos hoy, y también los oídos que escuchan la Voz que habla por Dios hoy. Padre, vengo a Ti por Él, Que es Tu Hijo y también mi verdadero Ser». Ya no ves por tus ojos limitados, sino por los ojos de Cristo. Ya no escuchas con tus oídos físicos, sino con los oídos de Cristo que oyen la Voz de Dios.

Puesta en práctica:

Al comenzar el día, di: «Hoy acepto la verdad acerca de mí. Soy tal como Dios me creó». Luego, a lo largo del día, antes de mirar cualquier cosa, recuerda: «Cristo es mis ojos ahora. ¿Qué veo a través de Él?». Antes de escuchar a alguien, di: «Cristo es mis oídos ahora. ¿Qué me dice la Voz de Dios a través de esta persona?». Verás que tu percepción se transforma radicalmente.

Cristo no es un ser exterior a ti: Él es la verdad de quién eres, y al reconocerte en Él, ves el mundo y a Dios con Sus ojos.


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