Tengo un reino que debo gobernar. A veces no parece que yo sea su rey en absoluto. Parece triunfar sobre mí y decirme qué pensar y qué hacer y sentir. Y sin embargo se me ha concedido que sirva a cualquier propósito que perciba en ella. Mi mente solo puede servir. Hoy entrego su servicio al Espíritu Santo, para que lo emplee como Él considere oportuno. Así dirijo mi mente, que solo yo puedo gobernar. Y así la libero, para que haga la Voluntad de Dios.
Padre, mi mente está abierta a Tus Pensamientos y cerrada hoy a todo pensamiento que no sea el Tuyo. Gobierno mi mente y Te la ofrezco. Acepta mi regalo, pues es Tuyo para mí.
✨ Resumen y puesta en práctica
Tú gobiernas tu mente, y solo tú debes hacerlo.
Esta lección te llama a tomar autoridad sobre tu propia mente. «Tengo un reino que debo gobernar. A veces no parece en absoluto que yo sea su rey». Tu mente es tu reino, y tú eres el rey. Pero hay momentos en que no te sientes rey en absoluto: tus pensamientos parecen tener vida propia, te invaden, te controlan, te dicen qué pensar, qué hacer, qué sentir.
La lección aclara el papel de la mente: «Pero se me ha dado para servir el propósito, sea cual sea, que percibo en ella. Mi mente solo puede servir». Tu mente no tiene una voluntad independiente: siempre sirve a un amo. La cuestión no es si servirá, sino a quién servirá.
La oración que cierra la lección es simple y directa: «Padre, mi mente está abierta a Tus Pensamientos y cerrada hoy a todo otro pensamiento que no sea el Tuyo. Yo gobierno mi mente, y Te la ofrezco. Acepta mi don, porque es el Tuyo para mí.
Puesta en práctica:
Hoy, toma conciencia de que eres el guardián de la puerta de tu mente. Cuando se presente un pensamiento de miedo, de juicio o de tristeza, ejerce tu autoridad: «No dejo entrar este pensamiento. Yo gobierno mi mente». Luego abre la puerta a los Pensamientos de Dios: paz, amor, perdón. No tienes que luchar contra los malos pensamientos: te basta con dejarlos fuera e invitar a los otros.
No eres un pasajero en el tren de tus pensamientos: eres el conductor, y cada instante es la ocasión de elegir la dirección que quieres tomar.
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