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Lección 217

Repaso (197)

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

[197] No puedo sino ganarme mi propia gratitud.

¿Quién debería dar gracias por mi salvación sino yo mismo? ¿Y cómo, sino por medio de la salvación, puedo hallar el Ser al Que se deben mis gracias?

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

✨ Resumen y puesta en práctica

La gratitud que te devuelve a ti mismo: el don y la recompensa son uno solo

Este repaso de la lección 197 te ofrece una llave magnífica: nunca ganas más que tu propia gratitud. La afirmación «No soy un cuerpo. Soy libre. Porque sigo siendo tal como Dios me creó» crea el espacio donde esa gratitud puede crecer en ti. El repaso es particularmente importante en esta fase avanzada, porque las repeticiones ya no son ejercicios mentales sino experiencias vividas que cavan el lecho del río de la gratitud en tu corazón.

La lección 197 te plantea una pregunta que es a la vez un desafío y una invitación: ¿quién sino tú mismo debería dar gracias por tu propia salvación? Y ¿cómo encontrar el Ser a quien se debe tu gratitud, si no es por la salvación misma? Estas preguntas te devuelven siempre a ti, no al ego limitado que crees ser, sino al Ser que compartes con Dios. La gratitud se convierte en el camino que te conduce a la vez al don y a quien lo recibe, revelando que son uno solo.

El repaso es crucial para esta lección porque la gratitud es la cualidad más fácil de olvidar en el torbellino de las preocupaciones. Te pasas el tiempo pidiendo y buscando, y olvidas dar las gracias por lo que ya tienes. Pero la lección 197 te dice que la gratitud no es una simple cortesía. Es la llave que preserva y multiplica los dones que has recibido. Sin gratitud, los dones se borran. Con gratitud, iluminan todo lo que te rodea. El repaso te permite cultivar esta disposición interior.

Para vivir esta gratitud hoy, comienza tu día dando gracias por una cosa simple: el aliento que entra y sale de tus pulmones, la luz del día, el latido de tu corazón. Luego, a lo largo del día, busca activamente razones para estar agradecido, incluso las más pequeñas: una palabra amable, un rayo de sol. Y sobre todo, da gracias por cada lección, por cada dificultad superada. La gratitud que expresas te devuelve a ese Ser que es la fuente y el destino de todo amor.

Lo único que ganas es tu gratitud, y al ganar tu gratitud, lo ganas todo lo demás. Acuérdate de ello.

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