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Lección 212

Repaso (192)

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

[192] Tengo una función que Dios quiere que cumpla.

Busco la función que me liberaría de todas las vanas ilusiones del mundo.

Solo la función que Dios me ha dado puede ofrecer libertad. Solo esto busco, y solo esto aceptaré como mío.

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

✨ Resumen y puesta en práctica

Tu función dada por Dios.

El repaso de la lección 192 te recuerda que tienes una función precisa que Dios quiere que cumplas. El estribillo «No soy un cuerpo. Soy libre. Porque sigo siendo tal como Dios me creó» establece la base sobre la cual esa función puede ejercerse: solo quien se conoce como libre y espiritual puede verdaderamente servir. Los repasos son importantes porque te permiten clarificar tu misión.

La lección 192 te enseñó que el perdón es tu función aquí abajo. El repaso precisa tu búsqueda: «Busco la función que me haría libre de todas las vanas ilusiones del mundo. Solo la función que Dios me ha dado puede ofrecer la libertad. Es eso lo único que busco y lo único que aceptaré como mío.

Durante este período de repaso, interrógate sobre las funciones que has aceptado en tu vida. ¿Están alineadas con la función que Dios te ha dado? ¿Te liberan o te encadenan aún más? El perdón no es una función entre otras, sino la función fundamental que engloba a todas las demás. Cuando perdonas, cumples tu función en todas las situaciones.

Puesta en práctica:

Hoy, varias veces, recuérdate: «Mi única función es perdonar». Cuando se presente una situación difícil, en lugar de reaccionar por costumbre, pregúntate: «¿Cómo puedo cumplir mi función de perdón aquí, ahora?». A veces será mediante un silencio, a veces mediante una palabra suave, a veces simplemente mediante un cambio interior de percepción. No importa la forma, el contenido es el mismo: el perdón que libera.

Los repasos son el humus fértil en el que las semillas de la verdad echan raíces y se convierten en árboles sólidos que ya no serán arrancados por los vientos de la duda.

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