No soy un cuerpo.
Soy libre.
Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
[181] Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.
Nadie deja de ser mi hermano. Estoy bendecido con la unidad con el universo y con Dios, mi Padre, Uno Creador del todo que es mi Ser, por siempre Uno conmigo.
No soy un cuerpo.
Soy libre.
Pues sigo siendo tal como Dios me creó.
✨ Resumen y puesta en práctica
La confianza que nace de la unidad: no estás solo, nunca lo has estado
El repaso que comienzas hoy es particularmente importante. Entras en la última fase del programa, donde cada lección se repite con la poderosa afirmación: «No soy un cuerpo. Soy libre. Porque sigo siendo tal como Dios me creó». Este repaso no es una simple repetición, es una consolidación. Cada día asientas con más solidez los cimientos de tu verdadera identidad. La repetición es el medio por el cual la verdad echa raíces tan hondas en ti que nada puede ya hacerla tambalear.
La lección 181 que repasas hoy proclama que confías en tus hermanos, porque son uno contigo. No hay ni uno solo, ni una sola persona en esta tierra, que no sea tu hermano o tu hermana. Estás dotado de unidad con el universo y con Dios tu Padre, el único Creador de todo lo que es tu verdadero Ser. La confianza no se merece, se reconoce. Es la consecuencia natural de la percepción de que todos somos uno en el amor de Dios.
El repaso es importante aquí porque te permite integrar esta verdad a un nivel más profundo que la simple comprensión intelectual. Al repetir la afirmación de que no eres un cuerpo, permites que tu mente se desprenda de la identificación con lo físico. Cada repetición rompe los muros de la separación. La confianza en tus hermanos solo es posible cuando ves más allá de las apariencias corporales y reconoces la unidad espiritual que os une a todos.
En la práctica de hoy, cada vez que te cruces con alguien, repite en silencio: «Tú eres mi hermano, somos uno solo». Observa lo que ocurre en tu pecho cuando dices eso. Si una relación te parece difícil, es justamente ahí donde más necesitas practicar esa confianza. Mira más allá del cuerpo, más allá de los comportamientos, hasta la luz que tu hermano comparte contigo.
La confianza que concedes a tus hermanos te revela la verdad de quién eres tú mismo. Acuérdate de ello hoy.
Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias
Me inscribo gratis →