(161) Dame Tu bendición, santo Hijo de Dios.
Dios es solo Amor, y yo también.
(162) Soy como Dios me creó.
✨ Resumen y puesta en práctica
Repaso: la bendición y la verdad de nuestro ser.
Hoy llegamos al corazón del repaso. El pensamiento rector, Dios no es sino Amor, por lo tanto yo también lo soy, se vuelve cada vez más real en ti. ¿Por qué es vital este repaso? Porque las lecciones 161 y 162 contienen dos de las verdades más poderosas de todo el curso. Sin volver a verlas, su fuerza correría el riesgo de atenuarse. La repetición las graba en la piedra de tu corazón.
La lección 161 te enseñó a pedir la bendición del santo Hijo de Dios. Cada mente contiene todas las mentes, porque cada mente es una. La bendición que pides a otro, la recibes en ti mismo. La lección 162 es quizá la más importante de todo el curso: «Soy tal como Dios me creó». Este solo pensamiento, mantenido firmemente, salvaría al mundo. Por estas palabras sagradas, todas las ilusiones se desvanecen. Te conviertes en el tesoro donde Dios pone todos Sus dones.
Estas dos lecciones son como llaves que abren las puertas de la libertad. La 177 (repaso 163-164) y la 178 (repaso 165-166) seguirán explorando las consecuencias de estas verdades. Los repasos 171-180 son el ramillete final de este lote: transforman todo lo que has aprendido en una experiencia unificada. Dios no es sino Amor, por lo tanto tú eres amor, y esta verdad te hace libre.
Puesta en práctica:
Hoy, pide la bendición de alguien con quien te cruces —interiormente primero, y luego quizá exteriormente si se presenta la ocasión. Y a lo largo del día, repite: «Soy tal como Dios me creó». Que estas palabras sean tu aliento, tu ancla, tu luz. Cuando todo parezca difícil, vuelve a esta simple verdad. Basta.
Nada es más verdadero que esta verdad. Y nada puede cambiarla.
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