¿Qué hace que este mundo parezca real sino tu propia negación de la verdad que yace más allá? ¿Qué sino tus pensamientos de desdicha y de muerte oscurecen la felicidad perfecta y la Vida Eterna que tu Padre quiere para ti? ¿Y qué podría ocultar lo que no puede ser ocultado sino la ilusión? ¿Qué podría privarte de lo que ya tienes sino tu elección de no verlo, negando que esté ahí?
El Pensamiento de Dios te creó. No te abandonó, ni has estado jamás separado de Él un instante. Te pertenece. Por Él vives. Es tu Fuente de vida, que te mantiene Uno con Él, y todo es uno contigo porque no te abandonó. El Pensamiento de Dios te protege, cuida de ti, hace blando tu lecho de descanso y suave tu camino, iluminando tu mente con felicidad y con amor. La eternidad y la Vida Eterna brillan en tu mente porque el Pensamiento de Dios no te ha abandonado, y sigue morando contigo.
¿Quién negaría su seguridad y su paz, su alegría, su curación y su paz mental, su descanso sereno, su calmo despertar, si reconociera dónde moran? ¿No se prepararía al instante para ir adonde se encuentran, abandonando todo lo demás como sin valor en comparación con ellos? Y habiéndolos encontrado, ¿no se aseguraría de que permanezcan con él y de permanecer él con ellos?
No niegues el Cielo. Es tuyo hoy con solo pedirlo. Ni necesitas percibir cuán grande es el don, cuán cambiada estará tu mente antes de que te llegue. Pide recibir y se te da. La convicción yace en él. Hasta que lo acojas como tuyo, la incertidumbre permanece. Pero Dios es justo. No se requiere seguridad para recibir lo que solo tu aceptación puede conceder.
Pide con deseo. No necesitas estar seguro de que pides lo único que quieres. Pero cuando hayas recibido, estarás seguro de tener el tesoro que siempre buscaste. ¿Por qué lo cambiarías entonces? ¿Qué te induciría ahora a dejarlo desvanecerse de tu visión extática? Pues esta vista prueba que has cambiado tu ceguera por los ojos que ven de Cristo; tu mente ha llegado a dejar a un lado la negación y a aceptar el Pensamiento de Dios como su herencia.
Ahora toda duda ha pasado, el fin del viaje está asegurado y la salvación se te ha dado. Ahora el poder de Cristo está en tu mente para sanar como fuiste sanado. Pues ahora estás entre los Salvadores del mundo. Tu destino yace ahí y en ninguna otra parte. ¿Consentiría Dios en dejar que Su Hijo permanezca para siempre hambriento por su negación del alimento que necesita para vivir? La abundancia mora en él, y la privación no puede cortarlo del Amor sostenido de Dios ni de su hogar.
Practica hoy con esperanza. Pues la esperanza está en verdad justificada. Tus dudas carecen de sentido, pues Dios está seguro. Y el Pensamiento de Él nunca está ausente. La seguridad debe morar en ti, que eres Su anfitrión. Este curso elimina todas las dudas que has interpuesto entre Él y tu certeza de Él. Contamos con Dios, y no con nosotros mismos, para que nos dé certeza. Y en Su Nombre practicamos como Su Palabra nos indica que lo hagamos. Su seguridad yace más allá de todas nuestras dudas. Su Amor permanece más allá de todos nuestros miedos. El Pensamiento de Él está aún más allá de todos los sueños, y en nuestras mentes según Su Voluntad.
✨ Resumen y puesta en práctica
No temas la verdad que ya está en ti.
¿Qué hace que este mundo te parezca real? Tu propia negación de la verdad que reside más allá. Tus pensamientos de miseria y muerte oscurecen la felicidad perfecta y la vida eterna que tu Padre quiere para ti. Pero ¿qué podría ocultar lo que no puede ser ocultado, sino la ilusión? ¿Cómo podrías mantener lejos de ti lo que ya tienes, sino negándote a verlo? El Pensamiento de Dios vive en ti, aunque lo niegues.
El Pensamiento de Dios te creó. Nunca te ha abandonado. Nunca has estado separado de él ni un solo instante. Te protege, cuida de ti, suaviza tu descanso e ilumina tu mente de felicidad y de amor. No rechaces el Cielo: es tuyo hoy, con solo pedirlo. No necesitas estar seguro para pedir. Pide con deseo, y el don te es concedido. La convicción vendrá después de haber recibido, no antes.
Esta lección se enlaza con la 164 (uno con nuestra Fuente ahora) y con la 162 (soy tal como Dios me creó). La 166 (los dones de Dios me son confiados) la prolonga. Los repasos 178 y 180 hacen la conexión con el pensamiento rector de que Dios no es sino Amor. La negación de la verdad es el único obstáculo, y basta un simple «sí» para que se borre. El Pensamiento de Dios te espera.
Puesta en práctica:
Hoy, cada vez que te sientas triste, enfadado o perdido, pregúntate: «¿Qué verdad estoy negando en este momento?». Luego abre suavemente tu mente a esa verdad, como se abre una ventana para dejar entrar el aire fresco. No tienes que comprender, solo no rechazar. El Pensamiento de Dios es paciente: espera a que lo mires.
No tengas miedo. Lo que niegas es precisamente lo que te liberará.
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