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Lección 142

Repaso (123 y 124)

(123) Doy gracias a mi Padre por Sus dones para mí.

(124) Que recuerde que soy uno con Dios.

✨ Resumen y puesta en práctica

Repaso: gratitud y unidad.

El repaso continúa, y es una bendición. Volver sobre lo que has aprendido es como regar una planta: el agua penetra la tierra y las raíces se hunden más profundamente. Hoy repasamos la gratitud (123) y la unidad con Dios (124). El pensamiento rector sigue siendo el mismo: tu mente contiene solo lo que piensas con Dios. Guárdalo en ti como un hilo de oro que une todas las lecciones.

Das gracias a tu Padre por Sus dones (123). La gratitud eleva tu corazón por encima de la desesperación, endereza tu mirada hacia la luz. Recuerdas que eres uno con Dios (124). Siendo uno con Él, todo lo que tocas toma una luz brillante que sana. No estás solo. Dios camina contigo. Esta unidad no es un concepto: es la realidad más concreta que existe. El repaso te permite sentirla en lugar de solo comprenderla.

Estas dos lecciones son la prolongación directa de la 121-122. La gratitud es la respuesta natural a todo lo que el perdón te ofrece. La unidad con Dios es la consecuencia lógica del perdón que disuelve la separación. Las lecciones siguientes, 125 (el silencio), 126 (el don), 127 (el amor único), se derivan de este reconocimiento. El repaso es el tiempo de hacer las conexiones entre estas ideas.

Puesta en práctica:

Hoy, tómate tres momentos de gratitud sincera. Por cada regalo que reconozcas, di: « Te doy gracias, Padre mío. » Luego, cuando te sientas cansado o inquieto, pon la mano sobre tu corazón y murmura: « Soy uno contigo. » Respira esta unidad. Deja que te lleve.

Cada repaso es un paso más hacia casa. Estás llegando.

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