En este mundo el Cielo es una elección, porque aquí creemos que hay alternativas entre las que elegir. Pensamos que todas las cosas tienen un opuesto, y lo que queremos lo elegimos. Si el Cielo existe, debe haber también infierno, pues la contradicción es la manera en que hacemos lo que percibimos y lo que pensamos que es real. La creación no conoce opuesto. Pero aquí la oposición es parte de ser real.
Es esta extraña percepción de la verdad la que hace que la elección del Cielo parezca lo mismo que la renuncia al infierno. No es realmente así. Sin embargo, lo que es verdad en la creación de Dios no puede entrar aquí hasta que se refleje en alguna forma que el mundo pueda comprender. La verdad no puede venir donde solo podría ser percibida con miedo, pues este sería el error de que la verdad puede ser llevada a las ilusiones. La oposición hace que la verdad sea inoportuna, y no puede venir.
La elección es el escape evidente de lo que aparece como opuestos. La decisión permite que una de las metas en conflicto se convierta en el objetivo del esfuerzo y del gasto de tiempo. Sin decisión el tiempo no es sino un desperdicio y el esfuerzo se disipa. Se gasta por nada a cambio. Y el tiempo pasa sin resultados. No hay sensación de ganancia, pues nada se logra; nada se aprende.
Necesitas que se te recuerde que piensas que mil elecciones te enfrentan, cuando en realidad solo hay una que hacer. E incluso esta solo parece ser una elección. No te confundas con todas las dudas que inducirían miríadas de decisiones. Solo haces una. Y cuando esa se ha hecho, percibirás que no fue elección alguna, pues la verdad es verdadera y nada más es real. No hay opuesto que elegir en su lugar. No hay contradicción de la verdad.
Elegir depende del aprendizaje. Pero la verdad no puede ser aprendida, sino solo reconocida. En el reconocimiento reside su aceptación, y al ser aceptada es conocida. Pero el conocimiento está más allá de las metas que buscamos enseñar en el marco de este curso. Las nuestras son metas de enseñanza que han de alcanzarse aprendiendo cómo llegar a ellas, qué son y qué te ofrecen. Las decisiones son el resultado de tu aprendizaje, pues descansan en lo que has aceptado como la verdad de lo que eres y de lo que deben ser tus necesidades.
En este mundo insensatamente complicado el Cielo parece adoptar la forma de elección, en lugar de ser simplemente lo que es. De todas las elecciones que has intentado hacer, esta es la más simple, la más definitiva, el prototipo de todas las demás, la que resuelve todas las decisiones. Si pudieras decidir las demás, esta seguiría sin resolverse. Pero cuando resuelves esta, las otras quedan resueltas con ella, pues todas las decisiones no hacen sino ocultar esta, tomando diferentes formas. Aquí está la elección final y única en la que la verdad es aceptada o negada.
Así comenzamos hoy considerando la elección que el tiempo fue hecho para ayudarnos a hacer. Tal es su santo propósito, ahora transformado de la intención que le diste; que fuera un medio para demostrar que el infierno es real, que la esperanza se convierte en desesperación, y que la vida misma debe ser vencida al final por la muerte. Solo en la muerte se resuelven los opuestos, pues acabar con la oposición es morir. Y así la salvación debe verse como muerte, pues la vida se ve como conflicto. Resolver el conflicto es también poner fin a tu vida.
Estas creencias demenciales pueden adquirir un dominio inconsciente de gran intensidad, y atenazar la mente con un terror y una ansiedad tan fuertes que no renunciará a sus ideas acerca de su propia protección. Debe ser salvada de la salvación, amenazada para estar a salvo, y mágicamente blindada contra la verdad. Y estas decisiones se toman sin conciencia para mantenerlas a salvo y sin perturbar; al margen de toda pregunta, de la razón y de la duda.
El Cielo se elige conscientemente. La elección no puede hacerse hasta que las alternativas se vean y se comprendan con exactitud. Todo lo que está velado en sombras debe ser llevado a la comprensión para ser juzgado de nuevo, esta vez con la ayuda del Cielo, y todos los errores de juicio que la mente había cometido antes están abiertos a la corrección a medida que la verdad los descarta como sin causa. Ahora carecen de efectos. No pueden ocultarse porque su nada es reconocida.
La elección consciente del Cielo es tan segura como lo es el fin del miedo al infierno cuando este es sacado de su escudo protector de inconsciencia y es llevado a la luz. ¿Quién puede decidir entre lo claramente visto y lo no reconocido? Pero ¿quién puede dejar de elegir entre alternativas cuando solo una es vista como valiosa, y la otra como algo totalmente sin valor, una fuente apenas imaginada de culpa y de dolor? ¿Quién duda en hacer una elección así? ¿Y dudaremos nosotros en elegir hoy?
Hacemos la elección del Cielo al despertar, y dedicamos cinco minutos a asegurarnos de que hemos tomado la única decisión que es cuerda. Reconocemos que hacemos una elección consciente entre lo que tiene existencia y lo que no tiene más que una apariencia de la verdad. Su pseudoser, llevado a lo que es real, es endeble y transparente a la luz. No encierra ya terror, pues lo que fue hecho enorme, vengativo, despiadado de odio, exige oscuridad para que el miedo se invierta allí. Ahora es reconocido como un error necio y trivial.
Antes de cerrar los ojos para dormir esta noche, reafirmamos la elección que hemos hecho cada hora entre tanto. Y ahora damos los últimos cinco minutos de nuestro día de vigilia a la decisión con la que despertamos. A cada hora que pasó, hemos declarado de nuevo nuestra elección en un breve tiempo de quietud dedicado a mantener la cordura. Y por fin cerramos el día con esto, reconociendo que elegimos solo lo que queremos:
El Cielo es la decisión que debo tomar.
La tomo ahora y no cambiaré de parecer, porque es lo único que quiero.
✨ Resumen y puesta en práctica
Elegir el Cielo es poner fin a todas las elecciones.
En este mundo, el Cielo te parece una elección entre otras. Crees que hay alternativas: el Cielo o el infierno, la alegría o el sufrimiento, el amor o el miedo. Pero en verdad, la creación de Dios no conoce opuesto. Solo aquí, en el mundo de las ilusiones, existen los opuestos. Piensas enfrentarte a miles de elecciones cada día, pero solo hay una que cuenta. E incluso esa no es realmente una elección.
Sin decisión, el tiempo se malgasta y el esfuerzo se disipa. Das vueltas en círculo sin lograr nada. Pero cuando tomas la decisión por el Cielo, percibes por fin que no había otra elección posible. La verdad es verdadera, y nada más es verdadero. No hay opuesto a la verdad. Elegir depende de aprender, y cuando has aprendido de verdad lo que es el Cielo, ves que la palabra « elección » misma pierde su sentido. Solo está la verdad.
Esta lección se apoya en la 130 (imposible ver dos mundos) y en la 131 (nadie puede fracasar si busca la verdad). Prepara la 139, en la que aceptas la Expiación para ti mismo. La 140, sobre la salvación que sana, completa este movimiento. Los repasos 149 y 150 reúnen estas enseñanzas. El Cielo no es un lugar lejano: es la decisión que tomas ahora.
Puesta en práctica:
Ante cada pequeña elección de tu día (qué comer, qué decir, adónde ir), pregúntate: « ¿Qué me acerca al Cielo? » No de manera complicada. Simplemente: ¿esta elección se hace en el amor o en el miedo? Elige el amor. Y recuerda que, al final, solo hay una elección: reconocer que la verdad ya está ahí.
Elige el Cielo hoy. Ya es tuyo.
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