Quien pone su valor en atreverse, encuentra la muerte.
Quien pone su valor en no atreverse, encuentra la vida.
De estas dos cosas, una es útil y la otra es perjudicial.
Cuando el Cielo detesta a alguien, ¿quién podría sondear sus motivos?
Por eso, el Santo se decide con dificultad a actuar.
Tal es el camino (la conducta) del Cielo.
No lucha, y sabe alcanzar la victoria.
No habla, y (los seres) saben obedecerle.
No los llama, y acuden por sí mismos.
Parece lento, y sabe concebir planes ingeniosos.
La red del Cielo es inmensa; sus mallas están muy separadas y, sin embargo, nadie escapa.
Quien pone su valor en no atreverse, encuentra la vida.
De estas dos cosas, una es útil y la otra es perjudicial.
Cuando el Cielo detesta a alguien, ¿quién podría sondear sus motivos?
Por eso, el Santo se decide con dificultad a actuar.
Tal es el camino (la conducta) del Cielo.
No lucha, y sabe alcanzar la victoria.
No habla, y (los seres) saben obedecerle.
No los llama, y acuden por sí mismos.
Parece lento, y sabe concebir planes ingeniosos.
La red del Cielo es inmensa; sus mallas están muy separadas y, sin embargo, nadie escapa.