Mis palabras son muy fáciles de comprender, muy fáciles de practicar.
En el mundo, nadie puede comprenderlas, nadie puede practicarlas.
Mis palabras tienen un origen, mis acciones tienen una regla.
Los hombres no las comprenden; por eso me ignoran.
Quienes me comprenden son muy pocos. Por eso mismo soy más estimado.
De ahí que el Santo se vista con ropas toscas y oculte piedras preciosas en su pecho.
En el mundo, nadie puede comprenderlas, nadie puede practicarlas.
Mis palabras tienen un origen, mis acciones tienen una regla.
Los hombres no las comprenden; por eso me ignoran.
Quienes me comprenden son muy pocos. Por eso mismo soy más estimado.
De ahí que el Santo se vista con ropas toscas y oculte piedras preciosas en su pecho.