Quien sabe fundar no teme la destrucción; quien sabe conservar no teme perder.
Sus hijos y sus nietos le ofrecerán sacrificios sin interrupción.
Si (el hombre) cultiva el Tao en su interior, su virtud se volverá sincera.
Si lo cultiva en su familia, su virtud se volverá abundante.
Si lo cultiva en la aldea, su virtud se volverá extensa.
Si lo cultiva en el reino, su virtud florecerá.
Si lo cultiva en el imperio, su virtud se volverá universal.
Por eso, juzgo a los demás hombres según me juzgo a mí mismo; juzgo a las demás familias según una familia; juzgo a las demás aldeas según una aldea; juzgo a los demás reinos según un reino; juzgo al imperio según el imperio. ¿Cómo sé que así sucede en el imperio? Únicamente por esto.
Sus hijos y sus nietos le ofrecerán sacrificios sin interrupción.
Si (el hombre) cultiva el Tao en su interior, su virtud se volverá sincera.
Si lo cultiva en su familia, su virtud se volverá abundante.
Si lo cultiva en la aldea, su virtud se volverá extensa.
Si lo cultiva en el reino, su virtud florecerá.
Si lo cultiva en el imperio, su virtud se volverá universal.
Por eso, juzgo a los demás hombres según me juzgo a mí mismo; juzgo a las demás familias según una familia; juzgo a las demás aldeas según una aldea; juzgo a los demás reinos según un reino; juzgo al imperio según el imperio. ¿Cómo sé que así sucede en el imperio? Únicamente por esto.