El Tao se extiende por todas partes; puede ir a la izquierda como a la derecha.
Todos los seres cuentan con Él para nacer, y Él no los rechaza.
Cuando sus méritos se han cumplido, no se los atribuye.
Ama y alimenta a todos los seres, y no se considera su dueño.
Está constantemente libre de deseos: se le puede llamar pequeño.
Todos los seres se someten a Él, y Él no se considera su dueño: se le puede llamar grande.
De ahí que, hasta el final de su vida, el santo no se estime grande.
Por eso puede realizar grandes cosas.
Todos los seres cuentan con Él para nacer, y Él no los rechaza.
Cuando sus méritos se han cumplido, no se los atribuye.
Ama y alimenta a todos los seres, y no se considera su dueño.
Está constantemente libre de deseos: se le puede llamar pequeño.
Todos los seres se someten a Él, y Él no se considera su dueño: se le puede llamar grande.
De ahí que, hasta el final de su vida, el santo no se estime grande.
Por eso puede realizar grandes cosas.