Al no exaltar a los sabios, se impide que el pueblo dispute.
Al no apreciar los bienes difíciles de adquirir, se impide que el pueblo se entregue al robo.
Al no mirar objetos capaces de suscitar deseos, se impide que el corazón del pueblo se turbe.
Por eso, cuando el hombre santo gobierna, vacía su corazón, llena su vientre (su interior), debilita su voluntad y fortalece sus huesos.
Se esfuerza constantemente por hacer que el pueblo sea ignorante y esté libre de deseos.
Hace que quienes tienen conocimiento no se atrevan a actuar.»
Practica el no obrar, y entonces no hay nada que no esté bien gobernado.
Al no apreciar los bienes difíciles de adquirir, se impide que el pueblo se entregue al robo.
Al no mirar objetos capaces de suscitar deseos, se impide que el corazón del pueblo se turbe.
Por eso, cuando el hombre santo gobierna, vacía su corazón, llena su vientre (su interior), debilita su voluntad y fortalece sus huesos.
Se esfuerza constantemente por hacer que el pueblo sea ignorante y esté libre de deseos.
Hace que quienes tienen conocimiento no se atrevan a actuar.»
Practica el no obrar, y entonces no hay nada que no esté bien gobernado.