En la alta antigüedad, el pueblo solo sabía que tenía reyes.
A los siguientes los amó y los elogió.
A los siguientes los temió.
A los siguientes los despreció.
Quien no confía en los demás no obtiene su confianza.
(Los primeros) eran serios y reservados en sus palabras.
Después de que habían acumulado méritos y logrado sus propósitos, las cien familias decían: Seguimos nuestra naturaleza.
A los siguientes los amó y los elogió.
A los siguientes los temió.
A los siguientes los despreció.
Quien no confía en los demás no obtiene su confianza.
(Los primeros) eran serios y reservados en sus palabras.
Después de que habían acumulado méritos y logrado sus propósitos, las cien familias decían: Seguimos nuestra naturaleza.