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Extracto
El viejo T’ai-cheu no era tan astuto. Dormía tranquilo y permanecía despierto sin preocupaciones. No se consideraba más que un caballo o un buey. Sencillo y apacible, no criticaba a nadie.
Fuente Tchoang-tzeu, capítulo 7, A · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según Chuang-tsé, el sabio T’ai-cheu vivía sin pretensiones: dormía en paz, velaba sin preocupaciones, no se creía superior a los animales y no juzgaba a nadie. Hoy, cada vez que te venga a la mente una crítica, sustitúyela por una mirada sencilla y benévola sobre la persona.
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