Judaísmo

Los Deberes del corazón, El mejor estudio de la humanidad es el hombre

Aunque nos corresponde examinar y estudiar el universo entero para comprender la sabiduría y la bondad del Creador, el tema que más necesario es estudiar, y también el más cercano y evidente, es la prueba de la sabiduría divina que se revela en todo lo relacionado con la especie humana. Pues el hombre es el universo en miniatura (microcosmos) y la causa inmediata de la existencia del gran mundo (macrocosmos). Es nuestro deber estudiar el origen del hombre y su historia; su nacimiento, la composición y la estructura de las partes que lo constituyen, los miembros y órganos de su cuerpo, sus relaciones mutuas, así como las funciones y los fines de cada uno de ellos; y la necesidad de que haya sido hecho tal como es, por su estructura, su forma y su apariencia.
Después, debemos considerar los fines de su existencia, todas sus cualidades y características mentales, las facultades de su alma, la luz de su razón, todos los elementos esenciales y accidentales de su ser, sus pasiones y sus deseos, así como su relación con el propósito de la Creación.
Desde este punto de vista, gran parte del misterio del universo y muchos de los secretos de este mundo se nos aclararán, debido al parecido entre el hombre y el mundo; y algunos sabios han dicho que la filosofía es el conocimiento que el hombre tiene de sí mismo: es decir, que tal conocimiento del hombre nos permitirá reconocer al Creador por los signos de Su sabiduría manifestados en el hombre. Tal es el sentido de estas palabras de Job: «Y de mi carne veré a Dios».
La lengua es la pluma del corazón y la mensajera del alma lejana y oculta.
En el habla se puede ver la superioridad del hombre sobre los animales inferiores.
Son los necios quienes creen saberlo todo y quienes, en su orgullo, descuidan el estudio del mundo y del hombre, que los conduciría a la gratitud hacia Dios, a una vida consagrada a Su servicio y al cumplimiento de buenas obras.
Cuando hayas estudiado todo lo que es posible conocer del universo, no pienses que conoces toda la sabiduría y el poder de Dios. Pues sabemos que, en el mundo, Dios solo ha manifestado de Su sabiduría y de Su poder lo necesario para el bien del hombre. Su manifestación en el mundo fenoménico no está a la altura de la extensión de Su sabiduría y de Su poder —pues son infinitos—, sino a la de las necesidades de Su creación y de Sus criaturas.

Fuente Bahya ibn Paquda, The Duties of the Heart, trans. Edwin Collins (1909), archive.org dutiesofheart01bahy (OCR corrigé) — traduction I Choose Peace depuis l’anglais — traducción I Choose Peace desde el francés · Índice