La primera de las señales por las que se reconoce a los hombres apacibles es que perdonan todas las ofensas y dominan su ira contra quienes los tratan con desprecio, incluso cuando tienen la ocasión de vengarse o de mostrar su resentimiento por lo que les han hecho.
La segunda es que, cuando los alcanza la desgracia, su entereza prevalece sobre su temor y su tristeza, se someten de buen grado al decreto de Dios y reconocen que Sus juicios son justos.
La segunda es que, cuando los alcanza la desgracia, su entereza prevalece sobre su temor y su tristeza, se someten de buen grado al decreto de Dios y reconocen que Sus juicios son justos.