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Extracto
Ciertamente, no fue su espada la que los hizo dueños del país, ni su brazo el que les dio la victoria: fue Tu diestra, Tu brazo, la luz de Tu rostro; porque los habías tomado en afecto.
Fuente Salmos 44:1-8 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según el salmista, no fue la fuerza de las armas lo que salvó a sus padres, sino la luz del rostro de Dios y Su afecto por ellos. Hoy, ante una tarea difícil, renuncia a querer ganarlo todo por la fuerza: actúa con confianza y dulzura, y observa lo que se te da en el camino.
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