La señal del servicio
Es el cinturón anudado.
Cíñete, pues, los riñones, como un hombre valiente,
Con valor.
Aparta los relatos vanos,
Los estados místicos y las visiones;
No sueñes con luces,
Prodigios, milagros,
Pues tus milagros residen
En el culto a la Verdad;
Todo lo demás no es más que orgullo, vanidad
E ilusión de la existencia.
Es el cinturón anudado.
Cíñete, pues, los riñones, como un hombre valiente,
Con valor.
Aparta los relatos vanos,
Los estados místicos y las visiones;
No sueñes con luces,
Prodigios, milagros,
Pues tus milagros residen
En el culto a la Verdad;
Todo lo demás no es más que orgullo, vanidad
E ilusión de la existencia.