Dices: «Yo mismo tengo libre albedrío,
pues mi cuerpo es el caballo y mi alma, el jinete;
las riendas del cuerpo están en manos del alma,
la dirección entera me pertenece».
¡Oh, insensato! Son mentiras e ilusiones
que provienen de una existencia ilusoria.
Puesto que tu esencia es la nada,
¿cómo puedes tener libre albedrío?
Puesto que tu ser no es más que uno con el no ser,
¿de dónde te viene ese libre albedrío?
La imaginación distribuye las acciones
como en una obra de teatro o una farsa,
pues cuando tus acciones fueron trazadas,
antes de tu existencia,
fuiste creado con un propósito preciso,
por el deseo de la Verdad.
así, el hombre está predestinado, antes de su existencia,
a una obra determinada.
… (¡Oh, maravillas de Tus caminos, sin cómo ni por qué!)
El honor del hombre consiste en la servidumbre,
en no tener parte alguna en el libre albedrío.
El hombre no posee nada por sí mismo,
sin embargo, Dios le pide cuentas del bien y del mal;
el hombre no tiene elección, está bajo control.
¡Oh, pobre alma, parece libre y, sin embargo, es esclava!
Entrégate a la Verdad,
pues eres impotente en Su mano;
en el Todo encontrarás la liberación de ti mismo,
y, ¡oh, derviche!, en la Verdad encontrarás
la riqueza.
pues mi cuerpo es el caballo y mi alma, el jinete;
las riendas del cuerpo están en manos del alma,
la dirección entera me pertenece».
¡Oh, insensato! Son mentiras e ilusiones
que provienen de una existencia ilusoria.
Puesto que tu esencia es la nada,
¿cómo puedes tener libre albedrío?
Puesto que tu ser no es más que uno con el no ser,
¿de dónde te viene ese libre albedrío?
La imaginación distribuye las acciones
como en una obra de teatro o una farsa,
pues cuando tus acciones fueron trazadas,
antes de tu existencia,
fuiste creado con un propósito preciso,
por el deseo de la Verdad.
así, el hombre está predestinado, antes de su existencia,
a una obra determinada.
… (¡Oh, maravillas de Tus caminos, sin cómo ni por qué!)
El honor del hombre consiste en la servidumbre,
en no tener parte alguna en el libre albedrío.
El hombre no posee nada por sí mismo,
sin embargo, Dios le pide cuentas del bien y del mal;
el hombre no tiene elección, está bajo control.
¡Oh, pobre alma, parece libre y, sin embargo, es esclava!
Entrégate a la Verdad,
pues eres impotente en Su mano;
en el Todo encontrarás la liberación de ti mismo,
y, ¡oh, derviche!, en la Verdad encontrarás
la riqueza.