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Extracto
Un ladrón entró en la casa de un ermitaño. Por más que buscó, no encontró nada. Triste y desesperado, se disponía a marcharse; el santo varón lo vio y arrojó en su camino la manta sobre la que dormía, para que no se sintiera decepcionado.
Fuente Gulistan, Capítulo 2, §3 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según Saadi en el Gulistán, la verdadera bondad da incluso a quien viene a tomar: el ermitaño ofrece su propia manta al ladrón para que no se vaya decepcionado. Hoy, responde a una torpeza o a una petición fuera de lugar con un gesto generoso, para aliviar un corazón, el tuyo o el de otro.
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