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Extracto
El hábil curandero que vuelve a colocar los huesos va allí donde se encuentra el paciente con la pierna rota. Si no hubiera enfermos ni inválidos, ¿cómo podría apreciarse la excelencia de su arte? Si no se mezclara el vil cobre impuro, ¿cómo podría el alquimista mostrar su habilidad? Los defectos son los espejos de los atributos de la Belleza, lo inferior es el espejo del Altísimo y Glorioso, pues un contrario revela a su contrario, como la acidez del vinagre revela la dulzura de la miel.
Fuente Masnavi, Libro I, Historia XII, §2 · 📖 Leer el pasaje completo
✨ Para meditar hoy
Según Rûmî, nuestras carencias y defectos son como espejos donde se muestra la Belleza divina: sin enfermos, no se vería el arte del curandero; sin cobre, la habilidad del alquimista quedaría oculta. Así, lo que es débil en nosotros se convierte en el lugar donde Dios manifiesta Su bondad. Hoy, ante una debilidad, tuya o de otra persona, en lugar de juzgarla, pregúntate qué dulzura o qué cuidado te invita a recibir o a dar.
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