Estas propensiones, al principio semejantes a pequeñas olas, se convierten en océanos.
Hay que tener cuidado de distinguir entre frecuentar malas compañías para participar en sus placeres y buscar, mediante la compañía, mejorar a quienes parecen haberse encaminado por sendas que conducen a una ignorancia y un sufrimiento mayores. La enseñanza del Amor está muy lejos de todo exclusivismo, pues no establece distinción alguna. Su método es la simpatía universal y la paciencia. La suficiencia moral es muy funesta, pues es un veneno muy sutil. Lo mismo sucede con el exceso de confianza, que hace creer a un hombre que puede hacerlo todo porque ya no tiene ningún apego ni corre ningún riesgo de recaer realmente en la servidumbre. Ambos tienen su raíz en la vanidad y acarrean consecuencias crueles e implacables. Una crueldad y una implacabilidad que acabamos por reconocer como amigas, pues solo por medio de ellas podemos recibir su enseñanza.
Hay que tener cuidado de distinguir entre frecuentar malas compañías para participar en sus placeres y buscar, mediante la compañía, mejorar a quienes parecen haberse encaminado por sendas que conducen a una ignorancia y un sufrimiento mayores. La enseñanza del Amor está muy lejos de todo exclusivismo, pues no establece distinción alguna. Su método es la simpatía universal y la paciencia. La suficiencia moral es muy funesta, pues es un veneno muy sutil. Lo mismo sucede con el exceso de confianza, que hace creer a un hombre que puede hacerlo todo porque ya no tiene ningún apego ni corre ningún riesgo de recaer realmente en la servidumbre. Ambos tienen su raíz en la vanidad y acarrean consecuencias crueles e implacables. Una crueldad y una implacabilidad que acabamos por reconocer como amigas, pues solo por medio de ellas podemos recibir su enseñanza.