La alegría de la devoción no la conoce nadie más, sea erudito, lector de los Veda u hombre instruido.
Quienes, mediante la contemplación extática de uno mismo, no han liberado su propia alma, tampoco pueden alcanzar la dicha de la devoción.
Si Narayana nos concede su misericordia, dice Tuka, solo entonces podemos penetrar este secreto.
Quienes, mediante la contemplación extática de uno mismo, no han liberado su propia alma, tampoco pueden alcanzar la dicha de la devoción.
Si Narayana nos concede su misericordia, dice Tuka, solo entonces podemos penetrar este secreto.