Vacié mi cuerpo y le hice lugar
a Panduranga; ahora es fácil
quererLo y alimentarlo; ¿qué importa en verdad
el cuerpo, puesto que tengo plena fe en Él? Cuando el «yo»
murió, esta morada quedó preparada para él;
esta lámpara fue encendida para la eternidad. En un
instante, quedé como si no existiera; es inútil
decir más, dice Tuka.
a Panduranga; ahora es fácil
quererLo y alimentarlo; ¿qué importa en verdad
el cuerpo, puesto que tengo plena fe en Él? Cuando el «yo»
murió, esta morada quedó preparada para él;
esta lámpara fue encendida para la eternidad. En un
instante, quedé como si no existiera; es inútil
decir más, dice Tuka.