Que tú me aceptes, oh Dios, tal pensamiento no me cruza la mente.
Ahora una mancha nos ensucia a ambos, arrojando oprobio sobre la relación entre los adoradores y el objeto de su adoración.
Incluso en la soledad, mi mente está agitada; no permanece en su sitio ni un solo instante.
Mis piernas están atadas por la dignidad con que me han investido; mis amigos me han puesto una cuerda al cuello.
Ahora que mi cuerpo ha probado estos placeres, se ha vuelto dependiente de ellos; mi boca ya no encuentra gusto en los alimentos rancios.
Tuka dice: me he convertido en un pozo lleno de vicios; la indolencia y la pereza han crecido en mí.
Ahora una mancha nos ensucia a ambos, arrojando oprobio sobre la relación entre los adoradores y el objeto de su adoración.
Incluso en la soledad, mi mente está agitada; no permanece en su sitio ni un solo instante.
Mis piernas están atadas por la dignidad con que me han investido; mis amigos me han puesto una cuerda al cuello.
Ahora que mi cuerpo ha probado estos placeres, se ha vuelto dependiente de ellos; mi boca ya no encuentra gusto en los alimentos rancios.
Tuka dice: me he convertido en un pozo lleno de vicios; la indolencia y la pereza han crecido en mí.