Cuando la gente toca una cuerda sin saber
qué es, se aterroriza; cuando
aprende qué es, para ambos no es más que una cuerda.
Del mismo modo, tú y yo, oh Hari, en la corriente de la
ilusión, no encontrábamos nada a lo que aferrarnos. El
collar, la gargantilla y la abeja de oro son joyas distintas,
con nombres diversos; pero, si se funden,
ya no se pueden distinguir del oro. Un
prestidigitador nos muestra palomas transformando plumas en palomas; no me engañes
de esa manera, oh señor, dice Tuka.
qué es, se aterroriza; cuando
aprende qué es, para ambos no es más que una cuerda.
Del mismo modo, tú y yo, oh Hari, en la corriente de la
ilusión, no encontrábamos nada a lo que aferrarnos. El
collar, la gargantilla y la abeja de oro son joyas distintas,
con nombres diversos; pero, si se funden,
ya no se pueden distinguir del oro. Un
prestidigitador nos muestra palomas transformando plumas en palomas; no me engañes
de esa manera, oh señor, dice Tuka.