No puede ejercer su oficio; le meten
pan en la boca; se levanta,
golpea sus címbalos y arma un alboroto interminable.
Es un hombre muerto; ha hecho añicos la vergüenza
y se la ha tragado. Olvida por completo a su familia;
están arruinados; sus mujeres han muerto
de miedo, detestan su propia existencia». Tuka
dice: «Muy bien, mujer, te dejaré en paz; te doy
mi promesa por escrito».
pan en la boca; se levanta,
golpea sus címbalos y arma un alboroto interminable.
Es un hombre muerto; ha hecho añicos la vergüenza
y se la ha tragado. Olvida por completo a su familia;
están arruinados; sus mujeres han muerto
de miedo, detestan su propia existencia». Tuka
dice: «Muy bien, mujer, te dejaré en paz; te doy
mi promesa por escrito».