1. Entonces Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2. Si nos atrevemos a decir una palabra, quizá te aflijas;
pero ¿quién podría contener sus palabras?
3. Mira, has instruido a muchos,
has fortalecido las manos débiles,
4. Tus palabras han levantado a los que tropezaban,
has afirmado las rodillas vacilantes…
5. Y ahora que la desgracia viene sobre Ti, desfalleces;
ahora que Te alcanza, ¡pierdes el ánimo!…
6. ¿No era tu temor de Dios tu esperanza?
¿No estaba tu confianza en la pureza de tu vida?
7. Busca en tu memoria: ¿qué inocente ha perecido?
¿En qué lugar del mundo han sido exterminados los justos?
8. Por mi parte, he visto que quienes aran la iniquidad
y siembran la injusticia cosechan sus frutos.
9. Al soplo de Dios perecen,
son consumidos por el viento de Su cólera.
2. Si nos atrevemos a decir una palabra, quizá te aflijas;
pero ¿quién podría contener sus palabras?
3. Mira, has instruido a muchos,
has fortalecido las manos débiles,
4. Tus palabras han levantado a los que tropezaban,
has afirmado las rodillas vacilantes…
5. Y ahora que la desgracia viene sobre Ti, desfalleces;
ahora que Te alcanza, ¡pierdes el ánimo!…
6. ¿No era tu temor de Dios tu esperanza?
¿No estaba tu confianza en la pureza de tu vida?
7. Busca en tu memoria: ¿qué inocente ha perecido?
¿En qué lugar del mundo han sido exterminados los justos?
8. Por mi parte, he visto que quienes aran la iniquidad
y siembran la injusticia cosechan sus frutos.
9. Al soplo de Dios perecen,
son consumidos por el viento de Su cólera.
10. El rugido del león y su voz tonante se apagan,
y se quiebran los dientes del leoncillo;
11. el león perece por falta de presa,
y los cachorros de la leona se dispersan.
12. Una palabra llegó furtivamente hasta mí,
y mi oído percibió su leve murmullo.
13. En la vaguedad de las visiones nocturnas,
a la hora en que un sueño profundo pesa sobre los mortales,
14. el espanto y el temblor se apoderaron de mí,
y estremecieron todos mis huesos.
15. Un espíritu pasó delante de mí…
Se me erizaron los pelos de la carne.
16. Se detuvo —no reconocí su rostro—,
como un espectro ante mis ojos.
Un gran silencio, y luego oí una voz:
17. ¿Será justo el hombre ante Dios?
¿Será puro un mortal frente a su Creador?
18. He aquí que no se fía de Sus servidores,
y descubre faltas en Sus ángeles:
y se quiebran los dientes del leoncillo;
11. el león perece por falta de presa,
y los cachorros de la leona se dispersan.
12. Una palabra llegó furtivamente hasta mí,
y mi oído percibió su leve murmullo.
13. En la vaguedad de las visiones nocturnas,
a la hora en que un sueño profundo pesa sobre los mortales,
14. el espanto y el temblor se apoderaron de mí,
y estremecieron todos mis huesos.
15. Un espíritu pasó delante de mí…
Se me erizaron los pelos de la carne.
16. Se detuvo —no reconocí su rostro—,
como un espectro ante mis ojos.
Un gran silencio, y luego oí una voz:
17. ¿Será justo el hombre ante Dios?
¿Será puro un mortal frente a su Creador?
18. He aquí que no se fía de Sus servidores,
y descubre faltas en Sus ángeles:
19. ¡Cuánto más los que habitan en casas de barro,
cuyos cimientos están en el polvo,
serán reducidos a polvo, como por la polilla!
20. De la mañana a la tarde son exterminados,
y sin que nadie lo advierta, perecen para siempre.
21. La cuerda de Su tienda es cortada,
mueren antes de haber conocido la sabiduría.
cuyos cimientos están en el polvo,
serán reducidos a polvo, como por la polilla!
20. De la mañana a la tarde son exterminados,
y sin que nadie lo advierta, perecen para siempre.
21. La cuerda de Su tienda es cortada,
mueren antes de haber conocido la sabiduría.