Imagen de la Trinidad en el hombre.
¿Dónde está el hombre que comprende a la Todopoderosa Trinidad? ¿Dónde está el hombre que habla de Ella? ¿Y puede decirse que habla de Ella? Muy rara es la inteligencia que habla de Ella con el conocimiento de su palabra. Y se discute, y se debate; y es un misterio que permanece velado para las almas donde no hay paz. Quisiera que los hombres observaran en sí mismos un triple fenómeno; semejanza infinitamente diferente de la Santa Trinidad, pero que ofrezco a su meditación, para hacerles sentir y reconocer la infinitud de la distancia. Este triple fenómeno es el siguiente: ser, conocer, querer: pues soy, conozco, quiero: soy quien conoce y quien quiere. Conozco que soy y que quiero, y quiero ser y conocer.
Comprenda quien pueda cuán inseparable es nuestra alma de estos tres fenómenos, que los tres no constituyen más que una misma vida, una misma razón, una misma esencia, inseparablemente distintas. Hombre, aquí estás frente a ti mismo; mírate por dentro; mira y respóndeme.
Y si encuentras algún destello en estos misterios de tu ser, no creas por ello haber penetrado más profundamente en los misterios del Ser inmutable por encima de todo, inmutable en Su ser, inmutable en Su conocimiento, inmutable en Su voluntad: pues ¿es a causa de esta triplicidad que Dios es Trinidad, o reside esta triplicidad en cada Persona divina, siendo cada una unidad trina; o bien, en el círculo incomprensible e infinito de una simplicidad múltiple, es Él unidad fecunda, principio, conocimiento y fin de Sí mismo, que se basta inmutablemente? ¿Qué espíritu tendría la fuerza para desentrañar esta terrible incógnita? ¿Qué palabra, qué sentimiento estarían exentos de temeridad?
¿Dónde está el hombre que comprende a la Todopoderosa Trinidad? ¿Dónde está el hombre que habla de Ella? ¿Y puede decirse que habla de Ella? Muy rara es la inteligencia que habla de Ella con el conocimiento de su palabra. Y se discute, y se debate; y es un misterio que permanece velado para las almas donde no hay paz. Quisiera que los hombres observaran en sí mismos un triple fenómeno; semejanza infinitamente diferente de la Santa Trinidad, pero que ofrezco a su meditación, para hacerles sentir y reconocer la infinitud de la distancia. Este triple fenómeno es el siguiente: ser, conocer, querer: pues soy, conozco, quiero: soy quien conoce y quien quiere. Conozco que soy y que quiero, y quiero ser y conocer.
Comprenda quien pueda cuán inseparable es nuestra alma de estos tres fenómenos, que los tres no constituyen más que una misma vida, una misma razón, una misma esencia, inseparablemente distintas. Hombre, aquí estás frente a ti mismo; mírate por dentro; mira y respóndeme.
Y si encuentras algún destello en estos misterios de tu ser, no creas por ello haber penetrado más profundamente en los misterios del Ser inmutable por encima de todo, inmutable en Su ser, inmutable en Su conocimiento, inmutable en Su voluntad: pues ¿es a causa de esta triplicidad que Dios es Trinidad, o reside esta triplicidad en cada Persona divina, siendo cada una unidad trina; o bien, en el círculo incomprensible e infinito de una simplicidad múltiple, es Él unidad fecunda, principio, conocimiento y fin de Sí mismo, que se basta inmutablemente? ¿Qué espíritu tendría la fuerza para desentrañar esta terrible incógnita? ¿Qué palabra, qué sentimiento estarían exentos de temeridad?