El universo creado de la nada.
¿Cómo hiciste, pues, el cielo y la tierra, y qué instrumento empleaste para esta sublime obra? El artista modela un cuerpo a partir de otro, según la fantasía del alma, que tiene el poder de realizar el ideal que el ojo interior descubre en ella. ¿Y de dónde le vendría ese poder, si ella misma no fuera obra Tuya?
El artesano da forma a una materia preexistente, que lleva en sí lo necesario para convertirse en aquello que él hace de ella, como la tierra, la piedra, la madera o el oro, etc. ¿Y de dónde reciben esos objetos su ser, si Tú no eres su Creador? Tú creaste el cuerpo del obrero y el espíritu que gobierna sus órganos; Tú eres el autor de esa materia que trabaja, de esa inteligencia que concibe el arte y ve en ella lo que quiere producir afuera; de esos sentidos, intérpretes fieles que hacen pasar a la obra las concepciones del alma y devuelven al alma lo que se ha realizado, para que consulte a la verdad, juez interior, sobre el valor de la obra. Todas estas criaturas Te glorifican y proclaman que eres el Creador del mundo.
Pero Tú, ¿cómo las hiciste? ¿Cómo hiciste el cielo y la tierra, oh Dios? No fue sobre la tierra ni en el cielo donde hiciste el cielo y la tierra, ni en los aires ni en las aguas que de ellos dependen. No fue en el universo donde creaste el universo; ¿dónde podía estar, para ser creado, antes de haber sido creado para existir? Y no tenías nada en las manos que pudiera servirte de materia para el cielo y la tierra. ¡Ah!, ¿de dónde Te habría venido esa materia, si no la hubieras creado para formar con ella tu obra? ¿Qué decir, en fin, sino que esto existe porque Tú existes? «Y hablaste, y esto fue, y tu sola palabra lo hizo todo».
¿Cómo hiciste, pues, el cielo y la tierra, y qué instrumento empleaste para esta sublime obra? El artista modela un cuerpo a partir de otro, según la fantasía del alma, que tiene el poder de realizar el ideal que el ojo interior descubre en ella. ¿Y de dónde le vendría ese poder, si ella misma no fuera obra Tuya?
El artesano da forma a una materia preexistente, que lleva en sí lo necesario para convertirse en aquello que él hace de ella, como la tierra, la piedra, la madera o el oro, etc. ¿Y de dónde reciben esos objetos su ser, si Tú no eres su Creador? Tú creaste el cuerpo del obrero y el espíritu que gobierna sus órganos; Tú eres el autor de esa materia que trabaja, de esa inteligencia que concibe el arte y ve en ella lo que quiere producir afuera; de esos sentidos, intérpretes fieles que hacen pasar a la obra las concepciones del alma y devuelven al alma lo que se ha realizado, para que consulte a la verdad, juez interior, sobre el valor de la obra. Todas estas criaturas Te glorifican y proclaman que eres el Creador del mundo.
Pero Tú, ¿cómo las hiciste? ¿Cómo hiciste el cielo y la tierra, oh Dios? No fue sobre la tierra ni en el cielo donde hiciste el cielo y la tierra, ni en los aires ni en las aguas que de ellos dependen. No fue en el universo donde creaste el universo; ¿dónde podía estar, para ser creado, antes de haber sido creado para existir? Y no tenías nada en las manos que pudiera servirte de materia para el cielo y la tierra. ¡Ah!, ¿de dónde Te habría venido esa materia, si no la hubieras creado para formar con ella tu obra? ¿Qué decir, en fin, sino que esto existe porque Tú existes? «Y hablaste, y esto fue, y tu sola palabra lo hizo todo».