Su madre no obtiene de Dios ninguna revelación sobre el matrimonio de su hijo.
Y se activaban diligentemente los preparativos de mi matrimonio. Yo había hecho una petición; se me había aceptado; mi madre trabajaba en ello con celo, sobre todo porque el matrimonio debía conducirme al agua salvadora del bautismo; sentía con alegría que cada día me acercaba más a ella, y mi profesión de fe cumpliría sus deseos y Tus promesas. Pero cuando, a petición mía y movida por el impulso de su deseo, Te suplicaba, con el acento más apasionado del corazón, que le revelaras en sueños algo de esta futura unión, nunca quisiste escucharla. Veía vanas imágenes fantásticas, reunidas por la viva preocupación de su espíritu; me las contaba con desprecio; ya no era aquella confianza que le atestiguaba la impresión de Tu dedo. Cierto gusto inefable le daba, decía, el discernimiento de Tus revelaciones y de los sueños de su alma. Sin embargo, se apresuraban los preparativos de mi matrimonio; habían pedido la mano de la joven, pero faltaban dos años para que tuviera edad de casarse y, como me agradaba, se decidió esperar.
Y se activaban diligentemente los preparativos de mi matrimonio. Yo había hecho una petición; se me había aceptado; mi madre trabajaba en ello con celo, sobre todo porque el matrimonio debía conducirme al agua salvadora del bautismo; sentía con alegría que cada día me acercaba más a ella, y mi profesión de fe cumpliría sus deseos y Tus promesas. Pero cuando, a petición mía y movida por el impulso de su deseo, Te suplicaba, con el acento más apasionado del corazón, que le revelaras en sueños algo de esta futura unión, nunca quisiste escucharla. Veía vanas imágenes fantásticas, reunidas por la viva preocupación de su espíritu; me las contaba con desprecio; ya no era aquella confianza que le atestiguaba la impresión de Tu dedo. Cierto gusto inefable le daba, decía, el discernimiento de Tus revelaciones y de los sueños de su alma. Sin embargo, se apresuraban los preparativos de mi matrimonio; habían pedido la mano de la joven, pero faltaban dos años para que tuviera edad de casarse y, como me agradaba, se decidió esperar.