Primera meditación.--De la creación.
PREPARACIÓN.
_1. Póngase en la presencia de Dios._
_2. Suplíquele que la inspire._
CONSIDERACIONES.
1. Considere que hace apenas tantos años usted no estaba en el mundo, y que su ser era una verdadera nada. ¿Dónde estábamos, oh alma mía, en aquel tiempo? El mundo ya había durado mucho, y de nosotros no había noticia alguna.
2. Dios la sacó de esa nada para hacerla lo que usted es; y esto, sin que Él la necesitara, sino por un puro efecto de Su bondad.
3. Considere con respeto el ser que Dios le ha dado; usted es el primero y el más perfecto de todos los seres de este mundo visible, capaz de vivir eternamente y de unirse perfectamente a la divina Majestad.
_Afectos y resoluciones._
1. Humíllese profundamente delante de Dios, diciéndole de todo corazón con el Salmista: Oh Señor, estoy ante Ti como una verdadera nada; ¿por qué has pensado en mí para crearme? ¡Ay, alma mía!, estabas perdida en aquel antiguo abismo, y allí estarías todavía si Dios no te hubiera sacado de él; ¿qué harías ahora sin esta bondad de tu Dios?
2. Dé gracias a Dios. Oh mi grande y buen Creador, ¡cuánto Te debo, pues viniste a tomarme de mi nada para hacerme, por Tu misericordia, lo que soy! ¿Qué podría hacer jamás para bendecir dignamente Tu santo nombre y agradecer Tu inmensa bondad?
PREPARACIÓN.
_1. Póngase en la presencia de Dios._
_2. Suplíquele que la inspire._
CONSIDERACIONES.
1. Considere que hace apenas tantos años usted no estaba en el mundo, y que su ser era una verdadera nada. ¿Dónde estábamos, oh alma mía, en aquel tiempo? El mundo ya había durado mucho, y de nosotros no había noticia alguna.
2. Dios la sacó de esa nada para hacerla lo que usted es; y esto, sin que Él la necesitara, sino por un puro efecto de Su bondad.
3. Considere con respeto el ser que Dios le ha dado; usted es el primero y el más perfecto de todos los seres de este mundo visible, capaz de vivir eternamente y de unirse perfectamente a la divina Majestad.
_Afectos y resoluciones._
1. Humíllese profundamente delante de Dios, diciéndole de todo corazón con el Salmista: Oh Señor, estoy ante Ti como una verdadera nada; ¿por qué has pensado en mí para crearme? ¡Ay, alma mía!, estabas perdida en aquel antiguo abismo, y allí estarías todavía si Dios no te hubiera sacado de él; ¿qué harías ahora sin esta bondad de tu Dios?
2. Dé gracias a Dios. Oh mi grande y buen Creador, ¡cuánto Te debo, pues viniste a tomarme de mi nada para hacerme, por Tu misericordia, lo que soy! ¿Qué podría hacer jamás para bendecir dignamente Tu santo nombre y agradecer Tu inmensa bondad?
3. Confúndase. Pero ¡ay!, Creador mío, en vez de unirme a Ti por mi amor y mis servicios, me he rebelado por los desórdenes de mi corazón; me he separado de Ti para unirme al pecado, he huido de Ti, he desconocido Tu bondad, como si Tú no fueras mi Creador.
4. Humíllese delante de Dios. Oh alma mía, recuerda que el Señor es tu Dios, que Él te hizo y que tú no te hiciste a ti misma: ¡oh Dios!, soy obra de Tus manos.
Por tanto, ya no quiero complacerme en mí misma, pues por mí misma no soy nada. ¿De qué te glorías, oh ceniza y polvo? ¿Por qué te ensalzas, oh nada? Sí, de ahora en adelante quiero hacer tal y tal cosa para humillarme, soportar tal y tal desprecio; quiero cambiar de vida y seguir fielmente a mi Creador; me honraré de la condición de criatura a la que Él me llamó; inmolaré enteramente todas mis voluntades a las Suyas; y para ello recurriré a los medios que me indiquen, sobre los cuales me instruiré bien con mi padre espiritual.
CONCLUSIÓN.
1. Dé gracias a Dios. Oh alma mía, bendice al Señor, y que todo lo que hay en ti exalte Su santo nombre; porque Su bondad te sacó de la nada y Su misericordia te creó.
2. Ofrézcase. Oh Dios mío, Te ofrezco el ser que me has dado, con todo mi corazón. Te lo consagro enteramente.
4. Humíllese delante de Dios. Oh alma mía, recuerda que el Señor es tu Dios, que Él te hizo y que tú no te hiciste a ti misma: ¡oh Dios!, soy obra de Tus manos.
Por tanto, ya no quiero complacerme en mí misma, pues por mí misma no soy nada. ¿De qué te glorías, oh ceniza y polvo? ¿Por qué te ensalzas, oh nada? Sí, de ahora en adelante quiero hacer tal y tal cosa para humillarme, soportar tal y tal desprecio; quiero cambiar de vida y seguir fielmente a mi Creador; me honraré de la condición de criatura a la que Él me llamó; inmolaré enteramente todas mis voluntades a las Suyas; y para ello recurriré a los medios que me indiquen, sobre los cuales me instruiré bien con mi padre espiritual.
CONCLUSIÓN.
1. Dé gracias a Dios. Oh alma mía, bendice al Señor, y que todo lo que hay en ti exalte Su santo nombre; porque Su bondad te sacó de la nada y Su misericordia te creó.
2. Ofrézcase. Oh Dios mío, Te ofrezco el ser que me has dado, con todo mi corazón. Te lo consagro enteramente.
3. Ore. ¡Oh, Dios!, fortalece en mí estos afectos y estas resoluciones. ¡Oh, Santa Virgen!, encomiéndalos a la misericordia de Tu Hijo, junto con todas las personas por quienes debo orar, etc. _Pater noster, Ave, Maria._
Después de la oración, hazte un ramo espiritual con las consideraciones que más te hayan conmovido, para respirar de vez en cuando su buen aroma a lo largo del día.
Después de la oración, hazte un ramo espiritual con las consideraciones que más te hayan conmovido, para respirar de vez en cuando su buen aroma a lo largo del día.