Catolicismo

Marcos, capítulo 7

1. Acercáronse á Jesus los Fariseos, y algunos de los Escribas venidos de Jerusalem.
4. y si han estado en la plaza, no se ponen á comer sin lavarse primero: y observan muy escrupulosamente otras muchas ceremonias que han recibido por tradicion, como las purificaciones ó lavatorias de los vasos, de las jarras, de los utensilios de metal, y de los lechos;
14. Entonces, llamando de nuevo la atencion de el pueblo, les decía: Escuchadme todos, y entendedio bien:
24. Partió luego de allí y se fue a los confines de Tiro y de Sidón. Y habiendo entrado en una casa, deseaba que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. 25. Porque una mujer, cuya hijita estaba poseída por un espíritu impuro, apenas oyó hablar de Él, vino a echarse a Sus pies. 26. Esta mujer era pagana, de nación sirofenicia; le rogó que expulsara al demonio de su hija. 27. Él le dijo: «Deja primero que los hijos se sacien, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos. — 28. Es verdad, Señor —respondió ella—; pero los perritos comen debajo de la mesa las migajas de los hijos». 29. Entonces Él le dijo: «Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija». 30. Al volver a su casa, encontró a su hija acostada en la cama; el demonio la había dejado.
32. Y presentáronle un hombre sordo y mudo, suplicándole que pusiese sobre, él su mano para curarle.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice