Catolicismo

Mateo, capítulo 9

1. Despues de esto, habiendo convocado á sus doce discípulos, les dió potestad para lanzar los espíritus inmundos, y curar toda especie de dolencias, y enfermedades.
2. Los nombres de los doce apóstoles son estos. El primero, Simon, por sobrenombre Pedro, y Andres su hermano,
3. Santiago hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, Phelipe y Bartholomé, Thomás y Matheo el publicano, Santiago hijo de Alpheo, y Thadeo,
4. Simon el chananeo, y Júdas Iscariote, el mismo que le vendió.
5. A estos doce envió Jesus, dándoles las siguientes instrucciones: No vayais ahora á tierra de gentiles, ni tampoco entreis en poblaciones de samaritanos;
6. mas id antes en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7. y predicad, diciendo: Que se acerca el reino de los cielos.
8. Y, en prueba de vuestra doctrina, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios: dad graciosamente lo que graciosamente habeis recibido.
9. No lleveis oro, ni plata, ni dinero alguno en vuestros bolsillos,
10. ni alforja para el viage, ni mas de una túnica y un calzado, ni tampoco palo ú otra arma para defenderos; porque el que trabaja, merece que le sustenten.
11. En cualquiera ciudad ó aldea en que entráreis, informáos quién hay en ella hombre de bien ó que sea digno de alojaros; y permaneced en su casa hasta vuestra partida.
12. Al entrar en la casa, la salutacion ha de ser: La paz sea en esta casa.
13. Que si la casa la merece, vendrá vuestra paz á ella; mas si no la merece, vuestra paz se volverá con vosotros.
14. Caso que no quieran recibiros, ni escuchar vuestras palabras, saliendo fuera de la tal casa ó ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies.
15. En verdad os digo que Sodoma y Gomorrha seran tratadas con ménos rigor en el dia del juicio, que no la tal ciudad.
16. Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto habeis de ser prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
17. Recatáos empero de los tales hombres. Pues os delatarán á los tribunales, y os azotarán en sus synagogas:
18. y por mi causa seréis conducidos ante los gobernadores y los reyes, para dar testimonio de mi á ellos, y á las naciones.
19. Si bien cuando os hicieren comparecer, no os dé cuidado el cómo ó lo que habeis de hablar; porque os será dado en aquella misma hora lo que hayais de decir:
20. puesto que no sois vosotros quien habla entónces, sino el Espíritu de vuestro Padre, el cual habla por vosotros.
21. Entónces un hermano entregará á su hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir;
23. Entre tanto, cuando en una ciudad os persigan, huid á otra. En verdad os digo, que no acabaréis de convertir á las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del hombre.
25. baste al discípulo, el ser tratado como su maestro; y al criado, como su amo. Si al padre de familias le han llamado Beelzebúb, ¿cuanto mas á sus domésticos?
26. Pero por eso no les tengais miedo . Porque nada está encubierto, que no se haya de descubrir; ni oculto, que no se haya de saber.
27. Lo que os digo de noche, decidlo á la Luz del dia; y lo que os digo al oido, predicadlo desde los terrados.
28. Nada temais á los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma: temed antes al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno.
29. ¿No es así que dos pájaros se venden por un cuarto; y no obstante ni uno de ellos caerá en tierra sin que lo disponga vuestro Padre?
30. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
31. No teneis pues que temer: valeis vosotros mas que muchos pájaros.
32. En suma, á todo aquel que me reconociere y confesáre por Mesías delante de los hombres, yo tambien le reconoceré y me declararé por él delante de mi Padre, que está en los cielos;
33. mas á quien me negáre delante de los hombres, yo tambien le negaré delante de mi Padre, que está en los cielos.
34. No teneis que pensar que yo haya venido á traer la paz á la tierra: no he venido á traer la paz, sino la guerra;
35. pues he venido á separar al hijo de su padre, y á la hija de su madre, y á la nuera de su suegra:
36. y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa.
37. Quien ama al padre ó á la madre mas que á mí, no merece ser mio; y quien ama al hijo ó á la hija mas que á mí, tampoco merece ser mio.
38. Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.

Fuente La Sagrada Biblia, trad. Félix Torres Amat (1836), es.wikisource.org · Índice